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ANALISTAS El Milenio se nos vino y ahí vamos
miércoles, 10 de abril de 2013
La República Más
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La Organización de Naciones Unidas acaba de pisar el acelerador para que los gobiernos respondan a la agenda que se fijó como metas del Milenio para erradicar la miseria y la pobreza.

 
Colombia está entre el poco honroso club de países con altos niveles de pobreza e inequidad, entonces como quien dice: ¡al que le caiga el guante! Pero debemos ponernos al día en esas tareas.
 
De los 52 indicadores establecidos como meta al 2015, Colombia reporta haber saldado la deuda con 9 indicadores; 14 más que probablemente no alcancen la meta establecida para 2015, y los otros ahí van en proceso lento de cumplimiento. 
 
Lo irónico del caso es que el informe de Colombia nos da la razón sobre las necesidades de acelerar el cumplimiento de metas en la solución de las dificultades que significa la diversidad entre departamentos y ciudades, con mayor o menor desarrollo socioeconómico.
 
En el reciente informe ante la ONU sobre el desarrollo para cumplir las metas a 2015, el gobierno advierte que en la zona urbana de Colombia los niveles de pobreza en 2011  se ubicaron en 30,3%, mientras que la meta a 2015 es 28,5%.
 
En el área rural los niveles de pobreza eran del 46,1% en 2011 y la cosa se complica con el aislamiento en que se ven sometidos estos ciudadanos por la diversidad y quebrada geografía del país. No es lo mismo ser cultivador o comerciante en el Chocó que en el centro o al sur del país. Cada zona tiene su propio problema a resolver.
 
Por eso queremos llamar la atención sobre la responsabilidad que puede haber en el sistema financiero en cuanto al manejo de los recursos para generar riqueza, bienestar y equidad, al tiempo que logran las ganancias obvias que se esperan de un negocio.
 
En este tema se pisan terrenos difíciles, porque la discusión da la vuelta: las personas no se bancarizan porque los bancos cobran muy caro y por todo; en cambio las entidades financieras aseguran que la extrema pobreza es el factor que no permite la bancarización masiva.
 
Según cifras de Asobancaria el 67% de las personas cuenta con al menos una cuenta de ahorros u otros productos bancarios, pero atribuye a la pobreza y a la desigualdad en el ingreso el hecho de que no toda la población tenga relación directa con los bancos.
 
Entre empresarios y ciudadanos de a pie, el Banco Mundial ha urgido porque el país incremente sus niveles de ahorro y mayor relación con los bancos, especialmente en cuanto al flujo de créditos productivos.
 
Necesitamos cumplir las metas y compromisos suscritos con la Organización para las Naciones Unidas. Colombia y los colombianos necesitamos ver que se haga realidad que los logros de equidad y reducción de pobreza se sientan en el bienestar de todos.
 
La infraestructura es vital para una mejor distribución de la riqueza, porque generará empleo e ingresos para empresarios, inversionistas y hasta para los más humildes campesinos.
 
Confiemos que las metas del Milenio sean una buena causa para que por fin haya unidad nacional sobre la importancia de mejorar la infraestructura y que todos ganemos más.