miércoles, 30 de octubre de 2013
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Acabamos de asistir a un encuentro muy interesante sobre el futuro de los periódicos o medios escritos frente al avasallador paso de internet y los llamados nuevos medios en la red. La pregunta es, ¿quién le ganará a quién?

La Sociedad Interamericana de Prensa que tuvo su 69 asamblea anual, del 18 al 23 de octubre en Denver, Colorado, congregó a los genios del periodismo escrito y los gurús que tienen idea de hacia dónde va el “oficio más lindo del mundo” en la red, y su travieso hermano menor, en que se han constituido las redes sociales. 

En los contenidos confiables, bien escritos y originales podría estar la diferencia entre subsistir o morir en el intento de seguir en línea recta, sin entender que internet llegó para quedarse.

En Denver se concentró la atención sobre el campanazo de alerta que significó la reciente compra por el dueño creador de Amazon, Joe Bezos, de un ícono del periodismo estadounidense como The Washington Post. Un negocio que tiene a todos pensando: si hay falta de visión en el modelo actual del negocio, o si sobran ambiciones de los nuevos mandamases, llamados visionarios, del internet.

Y las dudas son bien respaldadas, The New York Times acaba de reportar que perdió US$35,6 millones  al tercer trimestre de 2013. 

Aunque el Post no lo hace mal, hasta ahora también sus balances son un acertijo porque Bezos lo compró por U$250 millones, la mitad de lo que habría costado hace apenas 10 años.

Este ícono del periodismo en el papel este año ha recibido ingresos de U$30 millones, con crecimiento bueno del 15%, si se mira frente a su desempeño de 2012, cuando perdió U$54 millones y sus ingresos operaciones cayeron 44% en los últimos 6 años.

Es decir, todos se llevan las manos a la cabeza y preguntan: ¿En qué está pensando el mago de las ventas por internet al comprar un ícono que parece en descenso en su propio patio, como es el de la venta de información?

Pero los que saben del asunto apuestan porque Bezos tiene claro que la marca que compró lleva sello propio, vale y tiene peso específico entre el público suscriptor, en el papel y online.

En la asamblea de la SIP hubo voces que aseguraron que Bezos la tiene clara. Regalará su tableta Kindel, donde ahora vende suscripción de libros online, y en cambio cobrará por la suscripción al diario y por supuesto a la publicidad. Con millones de lectores y menos gastos.

El negocio se ve redondo, porque mientras reduce los costos operativos por el papel y la distribución, se afianzará en su buena planta de periodistas y analistas para que los anunciantes sigan soportando, con la pauta y mediante las suscripciones, el buen periodismo, sin el andamiaje de la edición impresa.

Y hacia allá parecen apuntar los medios caracterizados por la buena pluma y respetable contenido. The New York Times registró una pérdida neta de US$35,6 millones el pasado trimestre, pero se trata del 66,5% menos que hace un año, en tanto que en 2008 la pérdida neta fue de US$106,2 millones.

Con todo, estas marcas van bien porque The New York Times, The Boston Globe (que ya no se vende) y The International Herald Tribune acumularon una pérdida neta de US$71 millones en los primeros 9 meses de 2013, un 16,9% menos que en igual periodo de 2008.

El buen periodismo se venderá como pan caliente, porque lleva el sello de la calidad, suficiente para garantizar su subsistencia.