lunes, 3 de diciembre de 2012
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Iván Bernal Marín - ibernal@larepublica.com.co

Gastar con exquisitez: mercado en expansión

De la mano del éxito económico personal y empresarial, viene la abundancia. Y de la mano de esta, se aumenta la posibilidad de aderezar la vida con una buena dosis de ocio. A partir de hoy, LR le dedica una nueva sección a esos negocios que nacen del placer de disfrutar el tiempo libre, y satisfacer los gustos más refinados: lujo, gastronomía, moda, hobbies, vanidad, práctica deportiva, arte, cultura, espectáculos, viajes, licores y rumba.

 
Hay miles de opciones para gastar ese balance positivo que queda en la cuenta después de ahorros e inversiones. Aquí encontrará pistas sobre las últimas tendencias en los negocios del ocio: qué se avecina en el radar global, qué vale la pena mirar, y qué es lo que no se puede perder.
 
Es una sección que responde a un fenómeno que viene creciendo en las economías emergentes como Colombia. El 80% del crecimiento del consumo en el mercado premium a 2015 lo protagonizarán estos países, según la consultora McKinsey. Es un sector que mueve cerca de €680.000 millones, según la Fondazione de Altagamma, y que ha crecido a un ritmo anual del 5%. Son cifras de un informe publicado en el diario Expansión a mediados de 2012, en el que se dice que el consumo de lujo está blindado frente a las crisis económicas que han golpeado a la zona euro y Estados Unidos.
 
Este señala puntualmente que “el sector del lujo sube porque potencias como China, India y Brasil aumentan de manera espectacular la capacidad de consumo de sus nuevas clases medias”. Si bien Colombia está lejos de ser potencia, el buen ritmo de su economía tiene efectos similares en el poder adquisitivo de sus ciudadanos, que pueden permitirse invertir en ocio.
 
La palabra ocio aún está impregnada de cierta connotación negativa, en medio de una moral que todavía privilegia el esfuerzo, el dolor y el sacrificio que supone el trabajo. Así le pasa a la palabra lujo, casi un sinónimo de pecado frente al honor y la nobleza que se le atribuye a la austeridad.
 
Dos acepciones de la Real Academia de la Lengua Española ilustran la necesidad de quitarle los estigmas a la palabra ocio (y la actividad): Tiempo libre de una persona; diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, que se toman por descanso de otras tareas. ¿Qué puede haber de malo en eso?
 
Ojalá la vida tuviera más ocio. Lo que encontrará hoy en estas páginas, es apenas una pizca de lo que puede llegar a tener.