jueves, 20 de diciembre de 2012
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Lina María Ruiz J. - lruiz@larepublica.com.co

En 1982, el mundo entero fue cautivado por la imaginación de un colombiano. Ese año, el país conoció la noticia del Premio Nobel de Literatura otorgado a un hijo de Aracataca, Magdalena, llamado Gabriel García Márquez. Ahora, 30 años después, el pintor Hernando Vergara decide publicar momentos inéditos de la celebración privada que organizó el mismo Gabo, al día siguiente de recibir el máximo reconocimiento en el mundo de las letras.

Alegría, baile y una descarga tropical se vivió en aquel entonces en la fría Estocolmo. Situaciones que quedaron guardadas en 90 fotografías que plasman el furor de ese momento, que marcó  la historia de la cultura colombiana, y que hoy se revelan  en  el libro “Historia sin Tiempo”, proyecto de la Corporación de Artes y Letras.
 
“Mi relación con Gabo es de más de 30 años por las portadas que he hecho con él en obras como: “Cuando era feliz e indocumentado”, “Crónica de una muerte anunciada”, entre otras. El día 1 de diciembre de 1982, un día después del Nobel, él organizó una fiesta para sus amigos en el Gran Hotel en Estocolmo. Dejé  mi cámara porque me pesaba, entonces tome una prestada. Estas  fotos que plasmé en el libro las hice prácticamente con una cámara de juguete”, cuenta Vergara, autor de la obra, quien enumera con detalle cada una de las personas que asistieron a ese día, entre los que se encontraban los amigos de Gabo y su gente más cercana.
 
“Hay unas anécdotas muy chéveres en el libro. Un día llegué a mi estudio y saqué las fotos y decidí publicarlo. Nunca lo había querido hacer porque me parecía algo íntimo de su gente y de todo lo que  vivió en ese momento”, explica el pintor en entrevista con LR.
 
Dentro de los amigos registrados en el libro se encuentran Aura Lucía Mera, Consuelo Araujo “La Cacica”, Tita Cepeda, Gloria Valencia de Castaño, Hernán Vieco, Gonzalo Mallarino Botero, Alfonso Fuenmayor, entre otros. Mientras que el show de la noche estuvo a cargo de Totó La Momposina y la Negra Grande de Colombia, quienes prendieron la fiesta e hicieron que en la gélida Estocolmo el calor del Caribe y  del Pacíficose sintieran, encendiendo el ánimo de todos los asistentes. Según apartes del libro, ese día regresaba de la cena privada con los Reyes de Suecia acompañado del Nobel de Física de ese año, el estadounidense Kenneth Geddes Wilson. El Nobel vestía un saco a cuadros, pantalón negro, camisa blanca de cuello subido y botas. Y bailaba como en una fiesta en su pueblo natal. O en una del que germinó en su imaginación, Macondo. 
 
Recuerdo de anécdotas que nunca se contaron
Una de las anécdotas más destacadas para esa época en la que Gabo recibió el Premio Nobel de Literatura fue que por primera vez un avión de Avianca viajaba a las frías tierras escandinavas. “En esa época los aviones máximo llegaban hasta Frankfurt. Esa fecha un grupo de colombianos pudieron hacerlo y ser así testigos de del evento más importante para la historia de la cultura colombiana”, explica Hernando Vergara, pintor y autor de libro.