Las personas que la usan pueden reducir su edad biológica hasta 15 años.

Laura Neira Marciales - lneira@larepublica.com.co

El segmento de las camas artesanales tiene un nuevo competidor. Hogo crea una burbuja que lo aísla de los campos electromagnéticos y, según un estudio de la Universidad Complutense, reduce la edad biológica en una media de 15 años. Por ello, algunos deportistas de élite la usan.

‘Las personas que descansan en esta cama, rejuvenecen’. Así lo avala un estudio realizado a 30 voluntarios en el departamento de Genética, Fisiología y Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid, que ha demostrado que este sistema de descanso ralentiza la edad de envejecimiento.

“Los datos demuestran que, sin necesidad de hacer grandes modificaciones en el estilo de vida, es posible tener una mayor longevidad saludable”, explicó la catedrática Mónica de la Fuente.

“Esta mejora en la calidad del sueño, que se extiende a la calidad de vida, se consigue protegiendo el cuerpo de la nociva contaminación electromagnética y ofrece para el descanso un espacio libre de emisiones, químicos y componentes artificiales”, detalla el empresario Marino Cid, en cuya identificación dice que nació en 1982, pero, por el efecto de la cama, su edad biológica corresponde a 1993.

Cada Hogo cuesta US$39.722 y se entrega con un juego de sábanas blancas confeccionadas en algodón egipcio certificado avaluadas en US$2.269.