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Juan Carlos Ensuncho

Todo comenzó en Boston. No en el barrio de Barranquilla, sino en la capital del estado de Massachusetts, Estados Unidos.

Esa noche, un joven estudiante de Economía de Boston University vio tocar al mejor trompetista de jazz de la historia, Miles Davis. “Fue en el Jazz Workshop. No recuerdo con exactitud la fecha, pero si la pinta de Miles: llevaba sombrero y gafas de sol. ¡Y no levantó la cabeza en todo el show!”, cuenta emocionado, 40 años después, el director de Barranquijazz, Samuel Minski. Ama el jazz desde su primera juventud. “Es una música más libre, más pura, que le llega más a uno”, dice mientras busca un acetato.

Después de 4 años de estudios de Economía y Antropología en Boston llegó a New York City, donde estudió dibujos animados. Era la época del estallido de la salsa en la capital del mundo. Y él estuvo allí. “De esa época recuerdo conciertos de Mongo Santamaría y de Palmieri en el Bronx. Fui varias veces a un sitio llamado “El Corso” donde la orquesta de planta era la de Johnny Pacheco, ¡imagínate!, historia patria”, dice sonriendo. Pero también era rockero, de influencia británica. “Me gustaban Jethro Tull, Rolling Stones y otras que no se conocen”.

Samuel significa, en hebreo, “Aquel que escucha a Dios” y según la tradición, fue un importante profeta. Por su parte, Minski tiene la frescura de los años mozos, a pesar de que ahora es un empresario exitoso de 60. Su compañía es líder del mercado de los impresos en la región y pertenece a un importante grupo económico del caribe colombiano. Sin embargo, le gusta ser de bajo perfil. Alto, de sonrisa fácil y pinta informal, Minski inspira confianza desde el primer momento. Aceptó conversar con LR, a propósito del festival que dirige: Barranquijazz; que desde mañana 12 de septiembre, y hasta el 16, congregará en la capital del Atlántico a 13 de las principales figuras del jazz mundial.

¿Cuál ha sido la mayor satisfacción que le ha dado Barranquijazz en estos 16 años?
Muchas. Sobre todo poder ofrecerle a la ciudad música de tan alto nivel. Gente que viene con su familia durante 4 o 5 horas y llena todos los escenarios del festival. Además, ver cómo los músicos locales han crecido y evolucionado me alegra mucho.

Algunos críticos creen que es el mejor festival de los que se realizan en el país ¿a qué lo adjudica?
No lo sé. A lo mejor a nuestro gusto. Y al hecho de que tengamos artistas exclusivos, que no hacen parte del circuito de festivales. Este año, por ejemplo, tenemos un extraordinario proyecto cubano-estadounidense llamado “Noventa millas”, al rey del bolero “Armando Manzanero” y al rey del bajo “Bobby Valentin”.

¿Cómo los consiguen?
A lo mejor es porque ya tenemos un nombre en el conjunto de festivales del gran Caribe junto al Festival de San Juan de Puerto Rico y al de La Habana, Cuba. Además, siempre que podemos, viajamos a los festivales de jazz europeos a hacer contactos y tenemos un par de programas en la radio local para mantenernos actualizados.

Barranquijazz es un proyecto de la Fundación Cultural Nueva Música, que también está detrás de la Editorial La Iguana Ciega¿qué otros proyectos tienen?
Ahora queremos hacer algo de índole social, tomando como ejemplo lo que se hace en Medellín: usar la música como un factor de rehabilitación de comunidades marginadas.

¿Qué le ha aportado al festival el hecho de pertenecer a un importante grupo económico y la comunidad hebrea?
Bueno, la infraestructura del festival funciona dentro de mi empresa. Eso es un buen aporte. La comunidad hebrea apoya con la compra de boletas y uno que otro apoyo empresarial.

La opinión

Samuel Minski
Director festival Barranquijazz

“Nuestro equipo de trabajo base es de 15 personas y puede llegar a 60 o 70 personas durante los días del festival. Es una gran familia”.

Lea aquí la programación.