viernes, 14 de diciembre de 2012
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Ángel Unfried

¿Cuántos minutos y whiskies separan nuestra ficción políticamente correcta del salvaje que llevamos dentro? Roman Polanski responde a esta pregunta a través de los cuatro personajes de su más reciente película, ‘Carnage’.

Dos árboles enmarcan la primera escena. Zachary Cowan, 11 años, le revienta los dientes con un palo a Ethan Longstreet. Fundido a negro. Con la voz quebrada y un rictus de decente impaciencia, Penelope Longstreet (Jodie Foster) escribe un informe de los hechos. Palabras más, palabras menos: Zachary es un matón e Ethan, la víctima. John C. Reilly, en su eterno papel de cretino-esta vez como padre de Ethan-,trata de limar asperezas, de estar tan lejos como sea posible de esos niños brutales. Los padres de Zachary simulan interés, aunque les importa poco. Entienden: son cosas de niños, es un mundo gobernado por un dios salvaje y su hijo un “maníaco”; así lo describe Allan Cowan (ChristophWaltz), con ese cinismo hilarante del nazimatamujeresyniños que interpretó en IngloriousBasterds. Junto a él, Nancy (Kate Winslet), nerviosa, intenta defender la ingenuidad del la criatura.

Mientras tratan de resolver con palabras lo que los niños ya arreglaron a golpes, la versión correcta de los personajes se va desbaratando. La tensión estalla. Un par de whiskies y todos comienzan a revelar lo que esconden bajo la piel. Entonces el vibrante guión de Yazmina Reza nos arrincona en la silla entre la desesperación, la claustrofobia y la risa. Es una comedia despiadada. La acción se desarrolla en un solo ambiente y es sostenida por la fuerza de las actuaciones y la violenta inteligencia de los diálogos.

Reza escribió originalmente esta pieza para teatro y la tituló The God of Carnage (El dios salvaje). Polanski adaptó el guión junto a ella. Rodaron en París, debido a su exilio por haber abusado de una niña de 13 años, hace ya 37. Él la llamó Carnage, como “Carnicería”. Los distribuidores para la región arruinaron ese título contundente y lo reemplazaron por ¿Sabes quién viene?. Eso es todo.

Si apenas mencioné el hecho de la violación es porque casi todos lo conocen, al igual que el asesinato de la esposa de Polanski -hermosa y embarazada- a manos de Charles Manson. La razón para volver sobre esos hechos en este punto es anotar que el director ha estado en ambos lados de lo más oscuro de la naturaleza humana, verdadera protagonista de esta película. Ha pasado la raya moral y se ha cagado en la justicia gringa. Pero también ha sufrido la forma más brutal de violencia y desprendimiento: encontrar el cadáver torturado de su esposa. En la vida real, Polanski ha sido Cowan e Ethan.

En cuanto a ellos: los niños son hijos de sus padres, sus padres son hijos de un dios salvaje.