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COMERCIO Conozca cuál es el perfil de los compradores de comercio electrónico en Colombia
sábado, 16 de octubre de 2021

Según cifras de Kantar, la mayoría de los usuarios de e-commerce son menores de 34 años y, en promedio, son de ingreso medio - alto

Aunque las compras en línea ya venían ganando terreno, la llegada de la pandemia del covid-19, y sus respectivos confinamientos, le dieron un empujón al comercio electrónico, que aumentó su penetración en Colombia.

No obstante, aún hace falta camino por recorrer en este segmento de consumo y, según una encuesta de Kantar, solo 35% de los colombianos encuestados afirmó haber adquirido bienes de consumo masivo a través de internet durante el primer semestre de 2021.

“A pesar de que el confinamiento obligatorio sin duda ha estimulado la penetración de este canal, persiste un porcentaje de hogares colombianos que aún no compra en línea y prefiere los minimercados para abastecerse. En su mayoría, estas familias pertenecen a la base de la pirámide social”, sostuvo Katya López, directora Expert Solutions de la División Consumo de Kantar.

El estudio de la firma evidencia que el promedio de los compradores en línea en Colombia tiene menos de 34 años y son de ingresos medios - altos, ubicándose entre los estratos 4 y 6. Además, cada vez que hacen compras a través de este medio gastan, en promedio, $39.400.

Por regiones, las tres en las que hay mayor penetración, con corte a agosto, son Pacífico, los Santanderes y Cundinamarca, con participaciones de 31%, 29% y 26% respectivamente.

Por el otro lado, donde aún no está muy desarrollado el segmento de las compras en línea es en las regiones del Nororiente colombiano (14%), Eje Cafetero (17%) y Atlántico (18%).

En cambio, si se desagregan las cifras por ciudades, la presidenta de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (Ccce), María Fernanda Quiñones, aseguró que, dada la densidad poblacional en la capital del país, allí es en donde se registra el mayor volumen de compras a través del canal e-commerce.

“Debido a la densidad poblacional, Bogotá es la ciudad donde más se compra a través de comercio electrónico, seguido por Medellín y Cali. Esto se ve reflejado en las visitas recibidas en la última jornada de Cyberlunes donde los porcentajes de sesiones al sitio fueron las siguientes: Bogotá (39,51%), Antioquia (15%,3%), Valle del Cauca (8,7%) y Atlántico (4,8%)”, señaló Quiñones.

De hecho, las cifras del último Cyberlunes dan luz sobre cómo es el típico comprador en línea en Colombia. En esta jornada de descuentos se lograron 1,35 millones de visitas, con un total de 411.236 usuarios.

LOS CONTRASTES

  • María Fernanda QuiñonesPresidenta de la CCCE

    “Debido a la densidad poblacional, Bogotá es la ciudad donde más se compra a través de comercio electrónico, seguida por Medellín y Cali”.

  • Katya LópezDirectora de Expert Solutions en Kantar

    “A pesar de que el confinamiento estimuló la penetración de este canal, persiste un porcentaje de hogares colombianos que aún no compra en línea y prefiere minimercados”.

Por género, las mujeres tuvieron una participación de 70%, mientras que los usuarios hombres llegaron a 30%.

Por edades, las mayores compras las hicieron las personas entre 18 y 34 años, con 41,77% del total; mientras que las personas con edades entre 35 y 44 tuvieron una participación de 21,25%; y para los consumidores entre 45 y 54 años fue 14%.

Durante la jornada, la categoría más buscada fue la de viajes, con 39,68%, seguida de la tecnología (19,28%), los electrodomésticos (14,18%) y moda (8,74%).

Eso sí, Quiñones aseguró que los compradores en línea en Colombia aún son omnicanales, es decir, prefieren tener la posibilidad de ir a un establecimiento físico.

“El consumidor actual es omnicanal, es decir, requiere servirse de todos los recursos que tiene a su disposición para tomar una mejor decisión de compra y satisfacer las necesidades de la mejor manera, y en este sentido, necesita que se le ofrezca el canal físico y digital para acertar al momento de comprar y así lograr una experiencia de compra satisfactoria”, resaltó la presidenta de la Ccce.

Aunque la pandemia ayudó a avanzar en la penetración de las compras en línea en Colombia, las cifras de Kantar indican que aún 60% de los hogares colombianos no está comprando a través de este canal. Entre las razones que se han encontrado por las que se prefiere no comprar en internet están la preferencia a comprar en canales presenciales y la desconfianza a hacer pagos por internet.

“A pesar de que las barreras relacionadas con la presencialidad y la desconfianza a la hora de comprar en internet tienen menos peso que antes, otros factores como el costo del domicilio, una menor variedad de productos disponibles online, las malas experiencias durante el proceso de compra y la falta de promoción de este canal, vienen ganando importancia si se compara con noviembre del año pasado”, dijo López.

Ante este panorama, las expertas señalaron que es importante dar cada vez más motivadores a los consumidores para que se motiven a hacer las compras en línea.

Según Quiñones, es clave hacer jornadas de activación de ventas, como Cyberlunes y HotSale, que permiten acercar a los consumidores al comercio electrónico e incentivar las ventas. Además, señaló la importancia de acompañar a las empresas, especialmente a las pyme y emprendedores, al momento de hacer sus proyectos de transformación digital de manera sostenible.

“El e-commerce es un ecosistema digital fundamental para la reactivación económica del país y una herramienta capaz de ampliar los mercados”, finalizó Quiñones.

La seguridad digital, uno de los desafíos

La seguridad de las compras en línea es una de las razones por las que los colombianos prefieren las compras en canales presenciales. En ese sentido, la presidenta de la Ccce señaló que uno de los desafíos que tienen las empresas de comercio electrónico hoy es el de invertir en mecanismos y tecnologías para proteger la información de sus usuarios y, así, dar mayor seguridad al momento de hacer las compras. Además, aseguró que los compradores también deben adquirir buenas prácticas para evitar caer en fraudes.