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Foro Económico Mundial proyecta que podrían pasar dos siglos para que exista una verdadera equidad social y económica

El Economista - Ciudad de México

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer colectivos y organizaciones alrededor del mundo reiteran la necesidad de visibilizar y erradicar las desigualdades estructurales y las agresiones contra las mujeres y niñas.

Aún con los avances significativos en algunas naciones y algunos más modestos en otras, todavía ningún país en el globo ha logrado la paridad de género, y de acuerdo con las estimaciones realizadas en el Foro Económico Mundial, el camino todavía es largo: a este paso todavía tendremos que esperar 200 años para habitar un mundo en el que hombres y mujeres se encuentren en iguales condiciones económicas y sociales.

En este sentido, se enfatiza también la necesidad de integrar una perspectiva interseccional cuando se habla de violencia de género; la Oxfam resalta que “pese a que usualmente pensamos que hablar de violencia hacia las mujeres es hablar sólo de golpes, y aunque la prevalencia de la violencia física y sexual contra las mujeres es ampliamente reconocida, existen otras formas de violencia estructural, menos visibles pero igualmente presentes, como la violencia económica”.

Este tipo de disparidades económicas se presentan en forma de brecha salarial, inaccesibilidad a puestos de liderazgo, sobrecarga de labores domésticas y de cuidados no remuneradas o exclusión de mujeres en el ámbito financiero, bursátil o empresarial.

Bajo este análisis se desarrollan estructuras sistémicas que generan brechas en el desarrollo de las niñas y las mujeres en relación con sus pares hombres que reproducen y normalizan estereotipos discriminatorios que, a escala, son causa y consecuencia de la violencia extrema, expresada en desapariciones forzadas, violencia física, violencia sexual o violencia feminicida.

Bajo esta lupa, transversalizar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres en los espacios socioeconómicos, especialmente en puestos de liderazgo, tendría un impacto positivo no sólo en la eliminación de otros tipos de violencia, también en la economía de las naciones, destaca la ONU Mujeres.

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