El Fondo Monetario Internacional dice que se deben vender pruebas a bajo costo, la iniciativa también impulsaría la recuperación económica

Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

La pandemia ha golpeado con mayor fuerza a las poblaciones vulnerables, como aquellos en condición de pobreza. Según comenta el Fondo Monetario Internacional (FMI), en uno de sus más recientes blogs, la toma de pruebas podría ayudar a reducir ese impacto y a salvar vidas.

“Mejorar la información sobre la propagación y la contención de la pandemia con pruebas generalizadas mejora la capacidad de identificar y aislar nuevos casos, lo que reduce los riesgos de infección”, añade el documento.

La entidad expresa que algunas de las pruebas rápidas disponibles son baratas, unos US$5, que podrían bajar a US$1 gracias a un aumento en la oferta y la demanda; con lo que los ciudadanos podrían tener acceso más fácilmente.

Al tener más pruebas para la población pobre, se podría reducir la propagación del virus y controlarla. Esto, dicen los expertos, sumado a los protocolos de bioseguridad de lavado de manos y tapabocas.

“Si se identificara a la mitad de las personas infecciosas asintomáticas, las muertes se reducirían en casi tres cuartas partes en un año”, añaden los economistas que elaboraron el informe.

Los expertos comentaron que de una caída del PIB de 15%, la cifra podría pasar a 3,3% si más de 50% de los casos asintomáticos se identifican mediante pruebas rápidas y se aíslan para prevenir el contagio. Para eso, sería necesario que 60% de la población lograra hacerse una prueba a la semana.

Esta es una de las soluciones que se plantean desde la entidad, mientras se distribuye una vacuna. Para el FMI, este tipo de medidas también podrá ayudar a la población pobre a reducir otras desigualdades y superar más fácilmente la crisis.