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Esto coincide con la entrada en vigor de la reforma energética, que rompió el monopolio legal de Petróleos Mexicanos en la producción

El Economista - Ciudad de México

Con todo y la apuesta del actual gobierno mexicano de sustituir las importaciones de petrolíferos, México se ha consolidado como el primer mercado de exportación de los refinadores estadounidenses, para quienes los últimos dos años previos a la pandemia por el covid-19 (2018 y 2019), ha alcanzado valores históricos por más de 34,000 millones de dólares anuales, de acuerdo con cifras del Buró del Censo de Estados Unidos.

Lo anterior contrasta con la declinación de las exportaciones petroleras mexicanas hacia su vecino del norte, que en el 2019 cayeron 15.5% a US$13.133 millones. Al confrontarse con importaciones por US$34,138 millones, se dio pie así a un déficit histórico por US$21.005 millones, saldo 10.5% superior al observado en el 2018.

Pero este desequilibrio del lado mexicano no es nuevo, de hecho, el 2014 fue el último año en el que México tuvo un superávit con su vecino del norte, su principal mercado de petróleo crudo y, ahora, su primer abastecedor de productos refinados y gas natural.

En el 2014, México exportó US$30,238 millones en productos petroleros (principalmente crudo) a Estados Unidos y este país le vendió US$23.725 millones en refinados y gas natural, principalmente, con lo que el saldo a favor de nuestro país fue de US$6.513 millones.

Esto coincide con la entrada en vigor de la reforma energética, que rompió el monopolio legal de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la producción, distribución y venta de petrolíferos, así como la caída de la actividad refinadora de la empresa estatal.

“Como usted sabe, México es el mercado de exportación más grande para los productos petroleros estadounidenses y es un mercado creciente para las exportaciones de gas natural. De hecho las exportaciones (estadounidenses) de productos refinados hacia México se han triplicado a lo largo de la pasada década. Un mercado de energía integrado en América del Norte beneficia a los productores estadounidenses de combustibles, a sus trabajadores y, en última instancia, a los consumidores mexicanos”, refirieron el viernes pasado un conjunto de congresistas estadounidenses en una carta dirigida a Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

En dicha misiva, los legisladores acusaron que el gobierno mexicano le está dando un trato preferencial a Pemex en perjuicio de sus competidores, entre ellos empresas estadounidenses, quienes, dijeron, padecen el retraso e incluso la cancelación de permisos para el desarrollo de sus actividades en México.

El comercio de productos petroleros y sus derivados contó el año pasado por 12% del valor de todas las exportaciones estadounidenses hacia México y 5% de las importaciones estadounidenses de productos mexicanos.

En el 2019, 80% del valor de las exportaciones estadounidenses a México consistió en refinados de petróleo, mientras que 18% en gases de petróleo, principalmente, gas natural. El resto consistió en coque y betún de petróleo, ceras de petróleo y petróleo crudo. Por su parte, 91% de las exportaciones mexicanas se conformó de petróleo crudo y 8% de aceites refinados.

“El comercio energético entre México y los Estados Unidos ha sido conducido históricamente por las ventas mexicanas de petróleo crudo y las exportaciones estadounidenses de productos refinados de petróleo hacia México”, dijo por su parte la Administración de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con la EIA, en el 2019, México absorbió 22% del total de exportaciones estadounidenses de productos petroleros, predominando los combustibles automotrices. “Cambios en el grado de utilización de las refinerías mexicanas ha creado una brecha creciente entre su oferta doméstica y su demanda de gasolina y las exportaciones de gasolina estadounidense ahora abastecen más de la mitad del consumo de gasolina de México”, añadió la agencia.

En el promedio de los primeros ocho meses del año, el sistema de refinación de Pemex se ubicó en un nivel de proceso de 581.399 barriles por día, con lo que cayó 2.7 en contraste con el mismo lapso del 2019. Cabe resaltar que hace 10 años el nivel de proceso de crudo en los primeros ocho meses del año era de 1.232 millones de barriles diarios, con lo que del 2010 a la fecha se redujo en 53% este indicador, que es el más representativo para la transformación industrial de la empresa.

Así, en lo que va del año la utilización de la capacidad instalada de las refinerías es la más baja de los últimos 40 años, porque en el promedio de enero a agosto se ubicó en 36.3% de uso, cuando el año anterior promedió 37.3 por ciento.

En comparación con el nivel de utilización de la capacidad de las seis refinerías de hace una década, la caída es de casi 40 puntos porcentuales, porque en 2010 la empresa todavía reportaba un uso de 77%, cuando los estándares internacionales son de entre 80% y 85% de uso.