MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
La contienda electoral estuvo marcada por escándalos de corrupción, incertidumbre económica y acusaciones de injerencia estadounidense, algo que Washington niega
Luiz Inácio Lula da Silva será presidente de Brasil por cuarta vez, pues la autoridad electoral ya confirmó como matemáticamente definida la elección presidencial que se desarrolló este domingo y que por varios pasajes mostraba un empate técnico con el otro contricante, Flávio Bolsonaro.
El líder del Partido Trabajador culminó los comicios con una ventaja superior a 4 millones de votos y con más de 51% de los sufragios válidos reportados por las 499.248 mesas habilitadas para que los brasileños eligieran al nuevo jefe de Estado.
Para estas elecciones estaban convocados 158,7 millones de ciudadanos y, al finalizar la jornada, se reportó que más de 128 millones de personas acudieron a las urnas. De acuerdo con el reporte oficial, 123,9 millones de votos fueron válidos; 1,4 millones fueron en blanco; y 2,7 millones fueron nulos.
La elección, tal como se anticipaba, fue reñida desde el inicio y la ventaja porcentual entre ambos no era significativa. Con 10% de las mesas informadas, Lula da Silva estuvo al frente de la contienda. Sin embargo, poco después, al reportarse 14% de los puestos informados, Bolsonaro se puso arriba.
El candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro nunca pudo tomar más de 50% de los votos válidos y Lula le descontaba diferencia cuando la autoridad electoral reportaba 30% de las mesas.
Al momento de entregarse el preconteo sobre 48,97% de las mesas, Lula da Silva se fue nuevamente en ventaja por apenas 64.928 votos; una diferencia que crecía con cada boletín hasta que, con 63,04 millones de sufragios, matemáticamente cerró los comicios en su favor.
Los brasileños votaban el domingo en una reñida segunda vuelta electoral que podía inclinar bruscamente a la derecha a la nación más grande de América Latina, acercándola a Estados Unidos como parte de un giro conservador más amplio en toda la región.
El balotaje enfrentaba al presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva con el senador derechista Flávio Bolsonaro. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro dio la sorpresa a principios de mes al liderar la votación en la primera vuelta en contra de lo que decían las encuestas.
El magistrado del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin ordenó que se ampliara en dos horas el horario de votación, accediendo a una solicitud de la campaña de Lula.
En un principio, estaba previsto que las urnas cerraran a las 17:00 hora de Brasilia. La campaña de Lula denunció que las autoridades de varias ciudades estaban restringiendo el acceso de los votantes al transporte público.
En tanto, la autoridad electoral del país anunció que pausaba el recuento de los sufragios hasta que se cumpla el horario ampliado de la votación.
Bolsonaro solicitó tiempo adicional en tres estados, alegando mal clima, mientras que Lula pidió que ampliaran el horario de votación en nueve estados después de que su campaña denunciara que las autoridades habían reducido el servicio de transporte público el día de las elecciones.
Muchos brasileños dependen del transporte público para votar en las ciudades en las que están empadronados, pero en las que quizá no residan. Los seguidores de Lula suelen depender en mayor medida del transporte público en estas ciudades.
Un tribunal del estado de Bahía, bastión de Lula en el noreste, ordenó la detención de un alto cargo del transporte en Salvador por las acusaciones de que ordenó una reducción de la flota de autobuses de la ciudad.
"Nadie debería renunciar a votar porque algún empresario sin escrúpulos o algún alcalde corrupto y deshonesto haya intentado impedírselo", declaró Lula a periodistas.
Un triunfo de Bolsonaro, de 45 años, hubiera prolongado la ola de victorias de la derecha para los candidatos latinoamericanos afines a Donald Trump, mientras que un cuarto mandato para Lula sería una decepción en Washington, que ha tenido roces con su gobierno en materia de comercio y seguridad.
Reuters reveló el sábado una campaña dentro del Departamento de Estado de Trump para ayudar a que los Bolsonaro volvieran al poder.
La contienda electoral estuvo marcada por escándalos de corrupción, incertidumbre económica y acusaciones de injerencia estadounidense, algo que Washington niega.
También se vio influenciada por las repercusiones de la condena de Jair Bolsonaro en 2025 por planear un golpe de Estado en 2022, ante la promesa de Flávio de liberar a su padre si resulta elegido.
Trump calificó el caso de "caza de brujas" e impuso un arancel de 50% a Brasil en 2025, en una decisión vinculada explícitamente al juicio de Jair Bolsonaro. Si bien muchas de estas medidas fueron posteriormente suavizadas, el mandatario republicano impuso nuevos aranceles a Brasil este año, alegando prácticas comerciales desleales.
Lula presentó la cercanía del Gobierno de Trump con el clan Bolsonaro como parte de un intento de influir en las elecciones, al tiempo que calificó los aranceles y otras medidas punitivas de intimidación.
"No podemos entregar Brasil", afirmó Elenildes dos Reis, una abogada de 60 años de São Paulo que votó por Lula y señaló que su victoria sería una forma de plantarle cara a Trump y a lo que ella describió como una ola creciente de fascismo.
"No será solo nuestra victoria, será la del mundo", añadió.
En materia económica, a pesar de la disminución de la desigualdad y el desempleo, Lula ha tenido dificultades para ganarse a un electorado que lidia con el alto costo de la vida y las elevadas deudas familiares. La violencia endémica de las pandillas también preocupa a los votantes.
Las encuestas muestraban que los candidatos estában prácticamente empatados de cara a la segunda vuelta, recortando distancias en los últimos días.
Sin embargo, los precedentes históricos favorecían a Bolsonaro, ya que ningún candidato había ganado la presidencia tras quedar segundo en la primera vuelta de las elecciones.
Bolsonaro obtuvo 47% de los votos emitidos en la primera vuelta, contra e 45% de Lula. La victoria del senador disparó los mercados brasileños y su moneda ante las expectativas de reformas favorables a las empresas.
Su éxito en la primera vuelta se vio reflejado en las elecciones al Congreso de su Partido Liberal y de otros políticos de derecha, lo que podría allanarle el camino legislativo o complicarle la gobernabilidad a Lula.
El presidente Donald Trump calificó el sábado el plan de "increíble", afirmando que demuestra el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos a las importaciones de automóviles
El SMN detalló que las precipitaciones generadas por el sistema podrían originar deslaves, incremento en niveles de ríos y arroyos, así como desbordamientos e inundaciones
En los últimos cinco años, las conexiones de distribución de gas natural a cargo de diversas concesionarias se duplicaron, pasando de 1.2 a 2.6 millones