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El índice de pobreza subió al 44,2% entre julio y octubre de 2020, según lo informado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina

Cronista - Buenos Aires

El presidente Alberto Fernández dijo ayer en el cierre de la Conferencia Industrial organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA) en Quilmes, que de "la pobreza se sale con empresarios que invierten, dan trabajo y generan empleo. Argentina ya empezó a girar, venimos de tres meses consecutivos donde la recaudación creció por encima de la inación, la construcción empieza a movilizarse, la industria toda se está moviendo, todos los días me encuentro con empresarios que me lo dicen. La Argentina se está recuperando, La Argentina empezó a moverse", dijo el mandatario.

Y señaló: "El tema es cómo queremos que siga ese movimiento, si queremos repetir historias o si es un momento fundacional para construir otro país. Yo creo que es un momento fundacional". Ante decenas de industriales que presenciaron la Conferencia Industrial.

Pero la crisis provocada por la pandemia y la extensa cuarentena tuvo sus consecuencias. Alguna de estas consecuencias fueron positivas, por caso, emisión que no se fue a inflación, pero otras directamente pegaron donde más duele: en la pobreza.

El índice de pobreza subió al 44,2% entre julio y octubre, según lo informado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que desde hace unos años se convirtió en un referente a la hora de señalar y poner el foco en los que menos tienen. Un 34,1% de los ciudadanos se ubicó en la categoría de pobres pero no indigentes, mientras que el 10,1% directamente se enmarcó en la indigencia, es decir, lo que ganan o reciben por mes no les alcanza para cubrirla canasta básica de alimentos.

Como bien reflejó la agencia NA, la mayor cantidad de pobres, que rondaría los 20,3 millones de personas, se disparó en plena pandemia que tuvo un impacto muy fuerte sobre la actividad económica. De hecho, para la UCA, entre julio y octubre, período de la medición, el desempleo llegaba al 14,2%, lo que representa a cerca de 2,7 millones de personas que están en condiciones de trabajar pero que no trabajan porque no hay trabajo.

Los datos de la UCA marcan un crecimiento de pobres contra 2019, ya que el año pasado el índice había marcado que debajo de la línea de pobreza estaba el 40,8% de los argentinos. Lo que llama la atención cuando se analizan estos números es la poca conciencia que existe en la sociedad. La mayoría de los argentinos cree que vive en un país rico. Una observación que está bastante lejos de la realidad cuando se analizan los números.

Tal vez esa misma distorsión entre creencia y realidad es la que nos atraviesa y confunde. La Argentina rica de los campos, la soja, el trigo, las vacas gordas y de Vaca Muerta está en el imaginario popular. Pero la realidad es más dura y la pobreza es la señal más visible.

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