RIPE:

Si bien los créditos a tasa subsidiada fueron una respuesta rápida ante la crisis, deberían llegar a su fin, consideran los banqueros

Cronista - Buenos Aires

La pandemia frenó actividades y ralentizó otras, pero también aceleró de manera impensada los tiempos de algunos sectores como el de la banca, donde la digitalización de los pagos avanzó en solo cinco meses lo que en los mejores planes estaba planificado para cinco años.

El sector fue también parte de la solución a la hora de otorgar ayuda financiera cuando la cadena de pagos se rompió por el parate. Sin embargo, hoy reclaman el n de los créditos a tasa subsidiada, al considerar que no contribuyen al crecimiento ni a la recuperación de la economía.

La discusión se dio en el marco del 13° Encuentro de los Líderes organizado por El Cronista y Revista Apertura que reunió a Agustín Beccar Varela, gerente general de Mastercard Cono Sur; Martín Ezequiel Zarich, presidente Ejecutivo Bbva Argentina y Fabián Enrique Kon, gerente general del Banco Galicia.

En este sentido, Zarich del Bbva Argentina armó que las regulaciones de tasa de interés y restricciones de cambios no fueron algo novedoso para el mercado local, ya que se aplicaron en otras oportunidades, pero lamentó que "cuando se regula demasiado el sistema financiero se está conspirando para su desarrollo".

Reconoció que bien "pueden tener efectos medianamente positivo en el corto plazo, a la larga lo que se impide es que el sistema se mueva en la plenitud, porque obligaciones de préstamo se hacen a tasas inferiores y se conspiran contra el desarrollo del crédito".

Fabian Enrique Kon del Galicia coincidió que en medio de la recisión y la pandemia, el sistema financiero “mostró ser sólido, con buenos niveles de liquidez”, pese a ser chico en comparación al de sus pares de la región, y planteó también que las medidas de emergencia que tomó el Gobierno a tasas subsidiadas para asistir la emergencia deben terminar con el comienzo del año.

"Tiene que ser transitorio y el sistema financiero tiene que crecer a tasas reales. Son muchos años en los que se debe generar crédito y ahorro y ahí hay un problema", ahondó.

Respecto a la aceleración de los pagos electrónicos, Kon resaltó que hoy se da un escenario antes jamás pensando cómo es que “la gente se queja del efectivo por el efecto contaminante, algo que nunca había pasado y da una oportunidad enorme de ir a pagos electrónicos más masivamente”.

“Todavía hay sectores enteros que usan efectivo, los bancos tienen que ser activos en ir contra ello pero también tiene que ser una política de Estado”, remarcó aunque admitió que todavía existe la dicotomía “de que la gente quiere cosas digitales pero también quiere un contacto humano y cercanía”.

Beccar Varela, gerente general de Mastercard Cono Sur, se sumó al planteo de que la crisis y la pandemia aceleraron “tendencias y cambios de hábito en la banca”.

“Vimos que el miedo al contagio y la desconfianza redujeron muy fuerte el uso de efectivo, una clara aceleración en el uso de pagos digitales que en cinco meses logró lo que hubiésemos proyectado a cinco años”, precisó.

Y resumió el cambio de paradigma: “Hoy yo no diría ´no salgas sin la billetera, hoy es no salgas sin el barbijo, porque la billetera no la necesitas'”.

“La digitalización ayuda a tener una buena experiencia de usuario con las medidas de seguridad necesaria, aunque a veces no es fácil todavía juntar ambas cosas. Mastercard ofrece lograr una buena experiencia y buenos ratios de seguridad”, indicó.

Planteó que la pandemia logró acelerar tiempo, pero por ahora “no todo va a pasar a digital, ya que la gente quiere opciones y veremos un ecosistema en el que interactuarán el contactless, las billeteras digitales, más la posibilidad de pagar de teléfono a teléfono y probablemente servicios de open banking.

Lea el artículo aquí.