El negocio de firmas como Santander, BBVA, Iberdrola, ACS y Grifols se ve obligado a adaptarse a la nueva realidad del coronavirus

Diario Expansión - Madrid

En Nueva York, todavía se permite salir a pasear, pero el paisaje sobrecoge por su vacío y letargo en una ciudad donde el tiempo se ha detenido. La fuerte recesión a la que se enfrenta la Gran Manzana y, por ende, Estados Unidos se hace evidente de un vistazo ante el cierre desde hace semanas de todos los comercios que el gobernador neoyorquino, Andrew Cuomo, considera no esenciales.

Entre ellos, se incluye Zara, la marca estrella del grupo gallego Inditex, que se ha visto obligada a clausurar el centenar de tiendas con las que cuenta en el país. El objetivo es frenar la pandemia del coronavirus, que ha convertido ya a Estados Unidos en el país con mayor número de afectados, pero que se llevará también por delante el crecimiento de muchas compañías.

Sólo las grandes empresas españolas se juegan unos 44.000 millones de euros en Estados Unidos, convertido en los últimos años en motor de crecimiento ante la pujanza de su economía, que acumulaba más de una década de bonanza. Santander y Bbva son dos de las firmas con mayor presencia en el país, junto con ACS e Iberdrola, que opera a través de su filial Avangrid y que ya ha advertido de las incertidumbres a las que se enfrenta. En un documento enviado hace unos días a la SEC, el regulador de los mercados de Estados Unidos, Avangrid incluía al Covid-19 como uno de los factores de riesgo del grupo, con derivadas de todo tipo.

Incertidumbres

La pandemia podía afectar al negocio, sobre todo teniendo en cuenta que el virus se ha cebado con el estado de Nueva York, donde la empresa tiene actividad de distribución y generación. También podría afectar a la productividad de los empleados, la disponibilidad del crédito, a la morosidad de los clientes y a la ralentización de algunos proyectos, entre otras amenazas. A pesar de estas advertencias genéricas, el folleto explicativo terminaba diciendo que "es difícil predecir con certeza el impacto potencial del virus" hasta que no pase más tiempo. Avangrid no sólo opera con normalidad hasta ahora. En los últimos días, ha conseguido sacar adelante con éxito una colocación de bonos verdes de 750 millones de dólares, todo un hito en el mercado.

La farmacéutica Grifols es de las pocas cuya actividad permanece prácticamente inalterada. La multinacional de hemoderivados está considerada como un servicio esencial y mantiene sus turnos de trabajo, aunque adaptados a unas mayores restricciones de seguridad sanitaria. Uno de los puntos más críticos para la compañía son los centros de recolección de plasma, que han tenido que adaptarse a la nueva situación.

En principio, la demanda de productos hemoderivados está asegurada al ser medicamentos indispensables. Por otra parte, la compañía cuenta con stock suficiente para cubrir su demanda habitual a nivel mundial durante seis meses.

La farmacéutica cerró hace varias semanas un acuerdo con las agencias FDA y Barda para el desarrollo de tratamientos experimentales para el coronavirus a partir del plasma. En julio, se esperan los primeros resultados. En paralelo, está desarrollando un test diagnóstico para el Covid-19. La Casa Blanca, con Donald Trump a la cabeza, pretende acelerar la reactivación de la economía cuanto antes y los laboratorios juegan un papel crucial en su objetivo.

Como farmacéutica, Almirall también está considerada como servicio esencial en Estados Unidos, donde cuenta con instalaciones administrativas y de I+D. La demanda de sus productos parece asegurada al tratarse de productos dermatológicos clínicos.

En remoto

La gran banca, por su parte, ha visto limitada su actividad en las zonas más afectadas, y la filial estadounidense de Santander ya ha alertado sobre la pandemia. Consumer USA, su división de financiación al consumo, ha constatado un "rápido deterioro de la demanda de los consumidores" en el segmento de automóviles. El negocio se encuentra afectado, entre otros factores, por los cierres de los concesionarios de ventas y de las plantas de grandes grupos automovilísticos como FCA, socio de Santander en Estados Unidos.

A finales de diciembre, Santander contaba con 621 oficinas repartidas en todos los estados del país, muchas de las cuales siguen abiertas. La importancia de Estados Unidos para Santander quedó patente a finales de año, cuando su presidenta, Ana Botín, anunció su incorporación a los consejos de administración de Santander Holdings USA (Shusa), el hólding que gestiona los negocios en Estados Unidos, y de Santander Bank.

De Shusa dependen seis entidades financieras: Scusa, filial de crédito al consumo; Santander Bank, uno de los mayores bancos minoristas por depósitos; Banco Santander Internacional de Miami; Banco Santander Puerto Rico; Santander Securities en Boston y Santander Investment Securities en Nueva York. La filial estadounidense fue una de las que más creció en 2019, aportando un beneficio ordinario de 717 millones de euros, un 24% más.

Bbva, por su parte, explica que está promoviendo en Estados Unidos el uso de los canales digitales para que los clientes sigan operando con normalidad. Las oficinas están operativas, pero solo atienden en la modalidad denominada drive-through (estilo McDonald's). Los empleados del banco están dentro de la oficina, pero no tienen contacto con los clientes ya que la comunicación se realiza a través de una máquina, similar a un cajero, donde el cliente puede realizar las transacciones o consultas. Se ha suspendido la atención dentro de las oficinas para evitar el riesgo de contagio, pero, en casos específicos de centros que no disponen de drive-through, se ofrece servicio con un horario limitado.

Bbva inició su desembarco en Estados Unidos en 2004. Tras hacerse fuerte en Texas, en 2007 adquirió Compass Bank, su mayor compra, con presencia en seis estados. Bbva USA tiene unas 643 sucursales y 10.825 empleados. Es el segundo mayor banco comercial de Alabama, el cuarto de Texas y el quinto de Arizona. Estados Unidos generó un resultado atribuido de US$590 millones en 2019, un 19,9% menos, tras un deterioro en el fondo de comercio de US$1.640 millones.

Mapfre es otra de las entidades financieras con una fuerte presencia en Estados Unidos. Tiene un negocio superior a los US$2.186 millones en ingresos y el beneficio, a cierre de 2019, se multiplicó por siete, hasta los US$64,19 millones, con un volumen de primas superior a los 2.000 millones.

Es uno de los principales mercados del grupo donde ha llevado a cabo una importante estrategia de reestructuración durante los últimos años, que le ha llevado a concentrarse en los estados y líneas de negocio más rentables.

Actualmente, es una de las 20 principales aseguradoras de automóviles en el país con un puesto de liderazgo en Massachusetts, donde tiene un 24% de cuota de mercado. En total, cuenta con más de 2.300 empleados y está presente en más de una decena de estados, con un núcleo principal en la zona de Nueva Inglaterra. Debido a su presencia global, el grupo anticipó en USA las medidas de protección de personas y negocio que estaba aplicando en Europa y Asia, y continua prestando servicios pero con más del 99% de la plantilla trabajando en remoto.

Calma en la construcción

Las constructoras españolas juegan también un papel fundamental en el tejido empresarial de Estados Unidos. A diferencia de lo que está ocurriendo en España, el sentir general es de calma. La regla es que están trabajando con cierta normalidad en las obras en marcha, con impacto en los tráficos de algunas autopistas en explotación. "Los datos del primer trimestre arrojan total normalidad; veremos lo que ocurre en lo que resta de año", indican desde ACS, que tiene depositadas muchas expectativas en los planes de estímulo lanzados por Trump. ACS es, con diferencia, el grupo español que más se juega en Estados Unidos, donde factura unos 14.000 millones de euros al año, el 43% de su negocio.

Ferrovial concentra su actividad en las cinco autopistas en explotación y en construcción. La compañía ya advirtió a finales de marzo de una fuerte caída de los tráficos en sus infraestructuras texanas de entre el 17% y el 8%. Ferrovial no espera presión financiera sobre la deuda de estos activos.

Acciona opera en energías renovables, cuyos proyectos funcionan con normalidad, mientras que los contratos de obras de OHL y Sacyr no han sufrido, hasta el momento, alteraciones. "Trabajamos en Florida y en Texas con bastante normalidad", aseguran en Sacyr.

Por su parte, Acerinox es el mayor productor en EEUU de acero inoxidable. La planta de Kentucky cuenta con cerca de 1.500 trabajadores y el año pasado facturó US$2.171 millones, más del 45% de los ingresos totales del grupo. Mantiene su actividad ante la complejidad de detener las operaciones.

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