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El programa de la Reserva Federal destinado a garantizar la liquidez de los ayuntamientos también se mantendrá hasta diciembre

Expansión - Madrid

Los inversores permanecen cautos ante la reunión de la Reserva Federal (Fed), que concluye mañana sin que la pandemia de coronavirus dé signos de estar bajo control. A estas alturas, la Fed esperaba en una cierta recuperación de la economía que permitiera no la subida de tipos, movimiento que tendrá que esperar al menos hasta 2022, pero sí el statu quo del actual plan de rescate en forma de compra masiva de deuda.

Sin embargo, el número de contagios por covid-19 sigue disparado y la Fed no podrá dar ni un paso atrás. De momento, el banco central estadounidense ha anunciado que prorrogará hasta el 31 de diciembre de 2020 los préstamos a hogares, empresas y administraciones públicas aprobados con carácter de urgencia y que, en principio, iban a terminar en septiembre. El programa de la Fed destinado a garantizar la liquidez de los ayuntamientos también se mantendrá hasta diciembre, mientras que el plan de compra de deuda de empresas continuará hasta marzo de 2021.

Gilles Moëc, economista jefe de AXA IM, se declara convencido "de que se acordarán más estímulos" tras la reunión, sobre todo teniendo en cuenta las "elecciones inminentes" del país. Sin embargo, advierte que serán "menos generosos" que en otras ocasiones.

Ante una emergencia de salud internacional sin precedentes, la Fed puso en marcha un rescate mucho mayor que el de la crisis financiera de 2008. Después de dotar de ingente liquidez al sistema, la Reserva Federal anunció en abril un nuevo plan de préstamos por valor de 2,3 billones de dólares destinados a Estados, ayuntamientos y pequeñas y medianas empresas, muy afectados por la pandemia del coronavirus. La compra masiva de deuda del banco central incluyó también los llamados ángeles caídos, es decir, aquellas entidades que estaban situadas en el grado de inversión pero que, debido a la crisis, bajaron al nivel de especulación.

El plan estaba respaldado por el programa de ayudas aprobado por el Congreso de 2,2 billones de dólares, que comienza a agotarse.

El experto de AXA IM alerta de que la reactivación de la economía en Estados Unidos puede no llegar en el tercer trimestre, como se esperaba. "Nos preocupa la recaída de la pandemia en Estados Unidos y el efecto indirecto sobre la actividad económica que el mercado hasta ahora ha elegido ignorar", dice Moëc. Además, el economista advierte de que el mercado laboral "también muestra algunos signos de recaída", un escenario que genera "quebraderos de cabeza a nivel político" ya que el Gobierno de Estados Unidos ya ha gastado mucho y se ha comprometido a un apoyo que, en su opinión, "es excesivo" y que está generando una "fatiga de estímulo".

Por su parte, Jack Janasiewicz, portfolio manager de la gestora de fondos de inversión Natixis Investment Managers, también considera que la política monetaria seguirá "muy, muy acomodaticia" y señala la vertiente fiscal. "El impacto del virus continúa su camino y seguimos viendo una recuperación lenta y que puede ser calificada de desigual, aunque vaya en la dirección correcta. Lo preocupante es qué pasa con la discusión fiscal que está teniendo lugar en el Congreso sobre los beneficios para el desempleo", apuntando que un paso atrás en las ayudas podría dar pie a la expectativa de una intervención acomodaticia masiva por parte de la Reserva Federal.

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