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La fuerte caída de ventas que va a sufrir este año la industria textil a nivel mundial y el peso de las ventas online son los motores

Expansión - Madrid

Los gigantes del textil racionalizan su red física y ponen el foco en el negocio digital para encarar la pandemia y la era postCovid. Otras enseñas cierran establecimientos por su asfixia económica.

La fuerte caída de ventas que va a sufrir este año la industria textil a nivel mundial y el horizonte de un sector donde el peso de las ventas online va a ser cada vez mayor está generando un doble efecto en la industria de la moda. Por un lado, las grandes cadenas están acelerando su estrategia iniciada hace años de potenciar sus plataformas digitales y racionalizar su red de tiendas físicas, apostando por menos locales pero más grandes, y enfocando sus establecimientos no sólo a la venta, sino también a jugar un rol logístico para hacer más rentable el crecimiento online. Este es el caso de Inditex, H&M oGap.

Por otro lado, otros grupos más pequeños y con menos colchón financiero están sufriendo los estragos de la crisis y han puesto en marcha planes de ahorro de costes y cierre de locales para salvar su situación de asfixia financiera.

El punto en común es que se atisba un sector con menos tiendas y más venta online de cara a los próximos años.

Inditex, H&M y Gap
Inditex ha sido uno de los grupos que ha presentado una estrategia más ambiciosa de cierre de tiendas y crecimiento online. La empresa que preside Pablo Isla se ha fijado como objetivo que el 25% de sus ventas sean digitales en 2022, frente al 14% que representaron en 2019, lo que supondrá casi doblar su peso en apenas tres años.

El grupo invertirá 1.000 millones de euros en este trienio para lograr la meta fijada, pero en paralelo ha presentado un plan de cierre de entre 1.000 y 1.200 tiendas, en torno al 15% del total, entre 2020 y 2021. El plan afecta a todas sus marcas y a todas sus geografías, incluida España, donde se clausurarán entre 250 y 300 establecimientos.

El dueño de Zara acaba de firmar un acuerdo con CCOO y UGT para ofrecer la recolocación a todos los empleados afectados, así como una salida de la empresa en buenas condiciones a aquellos que no quieran ser reubicados.

Las conversaciones, que suponen la antesala para el inicio de los cierres, van más allá y contemplan también el impacto que tendrá en la plantilla la digitalización del grupo, fijando aspectos como nuevas categorías o condiciones laborales, lo que da una imagen de la transformación que prepara Inditex.

H&M tiene en marcha una estrategia similar.El grupo sueco ha anunciado el cierre de 50 tiendas netas este año y 250 en 2021, lo que representa un impacto menor respecto a su red global de cerca de 5.000 establecimientos. No obstante, la compañía que dirige Helena Helmersson indicó a principios de octubre que "el Covid-19 está acelerando el cambio digital en la industria", lo que conllevará un "incremento de las inversiones digitales, la integración del negocio online y físico, así como la consolidación de la red de tiendas". Y lanzó un mensaje al mercado: "La situación actual ha cambiado las condiciones de alquiler de las tiendas. Los acuerdos de H&M permiten renegociar o salir de una cuarta parte de los contratos de arrendamiento cada año, proporcionando más flexibilidad para adaptar el número de tiendas".

El nuevo plan estratégico de Gap también contempla cerrar tiendas. La empresa reducirá la red en Norteamérica de sus marcas Gap y Banana Republic, las que peor están funcionando en los últimos tiempos, en 350 establecimientos hasta 2023, pasando de 1.216 a 870 tiendas.

La mayoría de los cierres se concentrarán entre este año y el próximo, y se realizarán en centros comerciales, ya que Gap espera que en tres años el 80% de su facturación se genere online, en tiendas de calle o outlets. La empresa ya hizo 24% de sus ventas online en 2019, cifra que ha subido a 40% en el primer semestre de 2020 por el desplome del negocio físico.

En paralelo, la compañía estadounidense estudia el cierre de sus 129 tiendas propias en Europa, lo que supondrá en la mayoría de los casos convertirlas en franquicias.

Objetivo: reducir costes
Otras enseñas que han anunciado planes para cerrar tiendas comparten el traslado de parte de sus ventas al canal online, aunque su estrategia se basa más en reducir costes para paliar el golpe de ventas sufrido por elCovid. Pepe Jeans prepara una reestructuración que incluirá el cierre de 100 puntos de venta, casi un tercio del total; Liwe, que controla la enseña Inside, ha anunciado un "gran ajuste" de puntos de venta hasta final de año; y Marypaz pactó en julio un Erte que incluía también 33 cierres.

Además, L Brands cerrará 250 puntos de venta de Victoria's Secret en EE.UU. y Canadá; Swatch clausuró 260 tiendas en el primer semestre del año; la alemana Esprit entró en concurso y eliminó la mitad de sus tiendas en su país de origen en julio; y la francesa Celio anunció la semana pasada que reducirá su red casi 20% en su país de origen, pasando de 478 a 376 tiendas.

Varios gigantes del retail en EE.UU. como JC Penney o Nordstrom también se han visto obligados a cerrar establecimientos por su delicada situación financiera.

EL COMERCIO INDEPENDIENTE, MÁS EXPUESTO
La anterior crisis supuso una caída de ventas para el textil de 6.610 millones en España, desde el récord de 22.460 millones registrado en 2006 hasta los 15.850 millones que facturó el sector en 2013, siendo 2008 el peor año para la industria con una contracción del 10% en sus ventas. El golpe supuso el cierre de más de 13.000 puntos de venta en el mercado nacional, una cifra que apenas se recuperó entre 2013 y 2019, según datos de Acotex. La patronal textil indica que el mercado ha caído un 40% hasta septiembre, mes en que las ventas bajaron un 34%, la peor cifra desde mayo. Sus datos apuntan a que entre 15% y 25% de los comercios que hay en España, sobre todo tiendas independientes, están cerradas y la gran mayoría ya no abrirán.