En 2020 tres científicas lograron sumarse a la lista de premiadas con descubrimientos vinculados a la edición del ADN y los agujeros negros

Laura Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

La participación de las mujeres en el mundo de la ciencia y la investigación ha tomado fuerza en los últimos años, lo que se puede ver, por ejemplo, en los Premios Nobel de Medicina, Física o Química, que de 23 premios entregados a mujeres durante 119 años, cerca de 27% han sido en el último quinquenio.

Lo cierto es que antes del sufragio femenino, a excepción de la científica polaca, Marie Curie, quien ganó dos Nobeles; uno de física en 1903 por investigaciones sobre los fenómenos de la radiación; y uno de química en 1911 por el descubrimiento del radio y el polonio, las mujeres no sonaban en la entrega de estos premios más que como acompañantes.

Pero 24 años después, más mujeres empezarían a ser reconocidas. Siguiendo los pasos de su madre, Irène Joliot-Curie, hija de Marie Curie y Pierre Curie, se convirtió en la segunda mujer en ganar el Nobel de Química, recibió el premio en 1935 por su síntesis de elementos radiactivos; Dorothy Crowfoot de Reino Unido recibió premio en química en 1964 y casi medio siglo después, en 2009, la israelí Ada Yonath obtuvo el galardón por estudiar la estructura y función del ribosoma.

Este año, dos mujeres volvieron a hacer historia, las científicas Emmanuelle Charpentier, francesa y Jennifer Doudna, estadounidense, recibieron el Nobel de Química; por descubrimientos relacionados con la edición del ADN, avance que podría ayudar a tratar enfermedades hereditarias y el cáncer.

Para el caso de la medicina, Gerty Theresa Cori fue la primer mujer en ganarse un Nobel, lo obtuvo en 1947 por descubrir el mecanismo de la conversión catalítica del glucógeno; en 1983, la también norteamericana Rosalyn Yalow se sumó a la lista y tres años después la italiana Rita Levi-Montalcini también consiguió el galardón.

Los premios nobel de medicina son los que más han premiado mujeres en estas tres categorías, 12 en total; el último fue entregado hace cinco años a la científica china Tu Youyou por descubrir un nuevo tratamiento para la malaria.

Además, 58% de los premios que han sido entregados a mujeres en esta categoría, corresponden a científicas estadounidenses; en la lista es la única nacionalidad que se repite; las otras ganadoras del nobel son de Italia, Alemania, Francia, Noruega y China.

Para el Nobel de física la aparición de más mujeres fue un poco más lenta, pues pasaron 60 años para que hubiera una segunda premiación; Maria Goeppert-Mayer, de nacionalidad estadounidense fue reconocida en 1963 por descubrimientos relacionados con la estructura nuclear de capas.

En total cuatro mujeres han sido premiadas en esta categoría; dos de ellas en el siglo actual: la científica canadiense, Donna Strickland, recibió el galardón en 2018 por sus aportes a la física del láser y la estadounidense, Andrea M. Ghez, quien lo obtuvo este año por descubrimientos relacionados con los agujeros negros.

En su discurso de premiación la científica invitó a más mujeres a involucrarse en el mundo de la ciencia, “espero poder inspirar a otras mujeres jóvenes al campo. Es un campo que tiene tantos placeres, y si te apasiona la ciencia, hay mucho que se puede hacer”, precisó Ghez.

Un dato curioso es que de las 22 mujeres que han ganado los nobeles de química, física y medicina solo dos estudiaron en la misma universidad, se trata de Rosalyn Yalow y Gertrude B. Elion, quienes se formaron en la Universidad de Nueva York.

Catherine Cesa Luna, doctora en Ciencias Microbiológicas por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México, comenta que cada vez es más notorio el trabajo de la mujer en la ciencia y la lucha por mantenerse visibles continúa con el pasar de los años.

“Uno de los esfuerzos es la creación de redes de científicos para apoyarse, compartir ideas, generar empleos, divulgación de los trabajos, y principalmente fomentar la sororidad”, señala Cesa frente a los avances de la mujer en materia de cooperación científica.

Algunos de los factores que ha impulsado que cada vez más nobeles tengan nombre de mujer es su inclusión en ámbito laboral y educativo, el acceso a más cargos directivos y una disminución considerable de los estereotipos.

Sin embargo, en un mundo en el que de 602 premios de medicina, física y química, menos de 0,3% fueron entregados a científicas mujeres, sigue existiendo un gran reto para las generaciones actuales y futuras de emparejar las cifras.