Fabricante canadiense de aeronaves privadas, Bombardier, anunció el despido de 2.500 empleados, pero es optimista con el futuro

Mauricio Zuluaga

Aunque las restricciones migratorias y los cierres de fronteras están afectando por igual el flujo de pasajeros en vuelos comerciales y chárter, el impacto no ha sido el mismo en ambos segmentos. Los últimos datos de la industria revelan que la reactivación de viajes en aviones pequeños será más rápida. No obstante, mientras pasa el chaparrón, uno de los fabricantes más importantes de este tipo de aeronaves, la canadiense Bombardier, anunció el despido de 4% de sus colaboradores.

En febrero del año pasado Bombardier hizo un cambio en su estrategia de negocio. La empresa llegó a un acuerdo para la venta de su división ferroviaria a la francesa Altsom. El negocio alcanzó los US$8.200 millones.

Al ver el difícil panorama del sector aéreo, en el que según la Iata, las aerolíneas comerciales perderán más de US$84.000 millones, la movida hecha por el fabricante de aeronaves podría calificarse como desafortunada. Sin embargo, una luz brilla en medio de la industria: el segmento de aviones privados.

Si bien las restricciones generadas tras la pandemia redujeron en 47% el número de vuelos privados en mayo, y en 76% los vuelos comerciales ese mismo mes frente a igual periodo de 2019, las cifras presentadas por Argus, muestran que ya se estaría dando un efecto rebote, al menos para la aviación privada.

El 11 de marzo, día en el que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia, se realizaron 3.302 vuelos chárter alrededor del mundo. Un mes más tarde esta cifra cayó a 635, y para el 6 de junio subió a los 1.136 viajes. Para algunos analistas estos datos confirman que la aviación privada se está recuperando más rápido de la crisis del coronavirus que de la recesión de 2009.

LOS CONTRASTES

  • Eric MartelCEO de Bombardier

    “Los aviones privados se convierten probablemente en una solución más segura que los aviones comerciales, tal como está pasando con el sector automotor”.

A esto se suma que la industria aeronáutica podría vivir un efecto similar al que se ha visto en el sector automotor, donde el temor al contagio del virus ha hecho que algunas personas dejen de usar el transporte público y adquieran un vehículo propio. “Los aviones privados se convierten probablemente en una solución más segura que los aviones comerciales”, señaló hace unas semanas Eric Martel, CEO de Bombardier.

En la misma línea se han mostrado otros actores del sector. “Vamos a ver una nueva ola de pasajeros dando el salto de la aviación comercial a la privada, y vamos a ver más personas comprando su primera aeronave”, señaló Neil Book, director ejecutivo de Jet Support Services, empresa de mantenimiento de aviones.

La oferta de jets privados es amplia. En el mercado canadiense hay opciones que van desde los US$7 millones por una aeronave con capacidad para nueve personas y una autonomía de vuelo de 3.852 kilómetros, hasta aviones de US$74 millones para 16 ocupantes y capaces de recorrer 14.631 kilómetros de manera continua. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Aviación General, el año pasado se entregaro 809 aeronaves privadas.