Las cifras se sitúan muy por encima de la media de Europa, que cerrará el año con una deuda pública del 97%, según el FMI

Diario Expansión - Madrid

El Fondo Monetario Internacional (FMI) asume que las medidas de contención fiscal no podrán mantenerse ante la necesidad de poner en circulación nuevos recursos para paliar los estragos del coronavirus y para España augura un déficit fiscal del 9,5% y una deuda de 113% del PIB.

El Fondo calcula que la pandemia disparará el coste fiscal global hasta US$3,3 billones, con un "aumento importante en déficit fiscales y ratios de deuda pública en comparación con las proyecciones anteriores".

A los planes de incentivos para paliar los estragos del desempleo y sostener los mercados, se suma la caída de los ingresos por el frenazo de la actividad económica, lo que se traducirá un deterioro de los saldos fiscales en casi todos los países.

Entre ellos, destaca España, para la que el FMI espera que el déficit alcance 9,5% este año, frente a 2,6% de 2019. La deuda pública se disparará, por su parte, hasta 113% del PIB, muy por encima del 95% del pasado ejercicio. Para 2021, el FMI pronostica que el déficit sea del 6,7% y la deuda pública, del 115%.

Las cifras se sitúan muy por encima de la media de Europa, que cerrará el año con una deuda pública del 97%.

De esta forma, la crisis del coronavirus se llevará por delante en sólo un año el ajuste fiscal y el desendeudamiento que tanto le ha costado ejecutar a España en la última década. De hecho, el déficit volverá casi a niveles de 2012, cuando se situó en el 10,5%, y la deuda alcanzará cotas que no se habían visto hasta ahora. En la crisis anterior se llegó a sobrepasar la barrera del 100% del PIB en 2014, pero lejos de la previsión que el Fondo tiene para este 2020.

El endeudamiento mundial se disparará hasta el 122% debido especialmente a Estados Unidos, que acaba de aprobar un paquete de incentivos de 2,2 billones de dólares que disparará su deuda pública este año por encima del 130%. La mayor economía del mundo contaba ya con ratios históricos de endeudamiento, que en 2019 ya superaron el 100% del PIB.

El FMI asume que un "considerable" aumento los déficits este año es no sólo necesario sino apropiado para muchos países, aunque alerta de que algunos de ellos parten de una situación muy vulnerable. La deuda pública global fue del 83% del PIB en 2019 y se disparará al 96,4% este año.

"La situación es más preocupante para los mercados emergentes y las economías en desarrollo que enfrentan múltiples conmociones que incluyen la pandemia, un empeoramiento abrupto de las condiciones financieras, debilidad de demanda externa y, para los países exportadores de productos básicos, precios más bajos", resume el FMI.

El Fondo recuerda que los esfuerzos deberán priorizar los gastos sanitarios, los servicios públicos clave como transporte, energía, comunicaciones y la protección social.

Impacto fiscal incierto
El tamaño del impacto de Covid-19 en las finanzas públicas es muy incierto y dependerá no solo sobre la duración de la pandemia, sino también sobre el ritmo de recuperación. "Como el apoyo del sector público se proporciona a una escala extraordinaria, incluidos vehículos como préstamos y garantías, la transparencia es crucial para gestionar los riesgos fiscales", alerta el Fondo, que también adelanta la necesidad de garantizar la sostenibilidad de la deuda cuando la economía se recupere.