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EXPANSIÓN

El supervisor pasará a exigir como solvencia la media entre las dos entidades que participan en la operación

Diario Expansión - Madrid

El Banco Central Europeo (BCE) no quiere ser un estorbo para el tan ansiado proceso de consolidación del sector financiero de la zona euro. Sus fuertes exigencias han provocado en el pasado quejas en el sector, que las han considerado como una traba más a las operaciones corporativas. Por ello, el supervisor ha decidido tomar cartas en el asunto y relajar los requerimientos a las entidades resultantes de las fusiones y adquisiciones.

El cambio más significativo se produce en el terreno de los requerimientos de capital, donde el punto de partida para el BCE será a partir de ahora la media del colchón exigido a las entidades que participan en la operación. Anteriormente, el supervisor exigía que el banco resultante mantuviera los niveles de capital de la entidad más fuerte, lo que en ocasiones obligaba a afrontar ampliaciones de capital que lastraban las posibilidades de éxito de la operación, especialmente en un momento en el que los bancos cotizan con fuertes descuentos respecto a su valor en libros.

Sobre la base de la media del requerimiento de las entidades que participan en el proceso de consolidación, el BCE aplicará un recargo sólo si la entidad resultante no ofrece una mejoría sobre el perfil de riesgo o si la integración entraña grandes riesgos de ejecución, por ejemplo, por unos complejos sistemas tecnológicos.

"Se tendrá en consideración que, en general, en una operación de consolidación se afronta una gran parte de los costes derivados de la combinación de los negocios primero, mientras que los potenciales beneficios sólo se manifiestan más adelante", señala el BCE en la guía publicada hoy, con la que espera dotar de más transparencia a la supervisión de este tipo de operaciones. La guía se ha abierto a consulta pública para que las entidades remitan sus consideraciones hasta el 1 de octubre.

El movimiento del supervisor se entiende como un periodo de gracia para dar tiempo a los bancos que participan en procesos de integración a atar una parte de los potenciales beneficios de la operación antes de fijar los requerimientos de capital más concretos. Eso sí, será un proceso siempre ligado a la consecución de hitos en la integración, con un calendario realista y prefijado por las entidades. En términos generales, el BCE exigirá que los bancos resultantes mantengan una solvencia suficiente como para asegurar la estabilidad de su negocio a lo largo de un año.

"El BCE debe asegurar que los bancos resultantes de las fusiones tienen un modelo de negocio sostenible. No penalizaremos los planes de consolidación creíbles con mayores requerimientos de capital", argumenta Édouard Fernández-Bollo, miembro del Consejo de Supervisión bancaria del BCE. Según señala, "no promoveremos la consolidación ni nos interpondremos", aunque reconoce que "la consolidación bien diseñada e implementada puede ayudar a afrontar la sobrecapacidad y los problemas de baja rentabilidad del sector bancario europeo".

Fondo de comercio

El BCE también especifica cambios en su supervisión respecto al fondo de comercio que se anotarán los bancos tras participar en este tipo de operaciones, generalmente negativo dadas las cotizaciones actuales de la mayor parte del sector. La institución con sede en Fráncfort asegura que tendrá en cuenta los beneficios contables que se anotarán las entidades, en las operaciones de integración realizadas por debajo de su valor en libros, y que pueden ser utilizados para cubrir potenciales pérdidas.

El supervisor reconocerá este fondo siempre que se encuentre debidamente verificado y se utilice para reforzar la sostenibilidad del negocio bancario, para cubrir potenciales préstamos morosos o los costes de la integración. Por ello, recomienda encarecidamente a las entidades que no repartan ese beneficio a través de un dividendo extraordinario. Con una gran parte del sector financiero cotizando muy lejos de su valor en libros, este cambio supone un gran alivio para las operaciones corporativas

Además, el BCE ha establecido un plan de transición para el uso de los modelos internos de las entidades para valorar sus activos. Tradicionalmente, estos modelos tienen que ser aprobados por el supervisor y no son transferibles, pero se hará una excepción con los bancos resultantes de procesos de integración. "Habrá un periodo de tiempo en el que podrán seguir utilizando los modelos internos aprobados antes de la fusión. El objetivo es evitar la carga supervisora adicional ligada a la volatilidad de los activos ponderados por riesgo que resulte de volver a utilizar los modelos de valoración estándar de forma temporal", asegura el BCE.

Para que todas estas medidas sigan vigentes, eso sí, los bancos deberán presentar y cumplir un calendario creíble de la fusión. De hecho, el supervisor ve muy aconsejable que la parte variable del sueldo de los directivos de las entidades que atraviesan estos procesos esté ligada a la consecución de hitos en la integración de los negocios.