MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Daniel Noboa, presidente de Ecuador
A través de un comunicado, la presidencia dijo que el país vive el peor estiaje de las últimas seis décadas. Los apagones se extenderán al menos por cuatro días
La crisis energética en Ecuador se agudiza, a tal punto que el gobierno anunció nuevos apagones, con el fin de sostener la demanda eléctrica en el día, a pesar que las plantas hidroeléctricas están prácticamente secas.
A través de la Presidencia, el gobierno publicó un comunicado donde anunciaron la suspensión de la energía desde el lunes 23 de septiembre, hasta nueva orden. Los apagones van desde las 10:00 P.M, hasta las 6:00 A.M del día siguiente.
Los recortes aplicarán los lunes, martes, miércoles y jueves. No se descarta que se extiendan las medidas, por lo que el gobierno solicitó implementar el teletrabajo en el sector público, mientras evalúan más opciones para rendir la energía disponible.
“Desde el Gobierno hemos desplegado una serie de acciones para enfrentar esta crisis y reducir su impacto, como la puesta en marcha de barco generador, generadores permanentes de tierra, aprobación de reglamentos para importación de gas natural, complementación de infraestructura energética que estuvo abandonada y normativas que permiten generación del sector privado”, explicaron desde la Presidencia.
Según el gobierno, es la peor sequía de los últimos 61 años, y además del racionamiento, se adoptaron otro tipo de medidas para garantizar la seguridad de la ciudadanía, por ejemplo, el Ministerio del Interior decretó toque de queda durante la suspensión del fluido eléctrico.
Un elemento clave de la reglamentación es la creación del Certificado de Producto y Empleo Nacional, que acredita que un bien o servicio es considerado de origen nacional
La caída de los recursos provenientes del petróleo, históricamente una de las principales fuentes de financiamiento fiscal del país, fue uno de los factores determinantes en el deterioro de las cuentas públicas
Panamá continúa siendo un punto estratégico para las organizaciones criminales que buscan trasladar estupefacientes desde Sudamérica hacia mercados internacionales