sábado, 1 de diciembre de 2012
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Reuters

El diálogo liderado por Estados Unidos para lograr un pacto de libre comercio en la región Asia-Pacífico está ingresando en un punto decisivo, lo que obligaría al presidente Barack Obama y a otros líderes a sacrificar intereses domésticos sensibles en pos de un acuerdo amplio que impulse el crecimiento.

Los 11 países involucrados en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) se reunirán la próxima semana en Nueva Zelanda. Con Obama ahora reelecto, los negociadores estadounidenses tienen más libertad para lidiar con las demandas para que Estados Unidos abra sus mercados a una mayor importación de azúcar, lácteos, indumentaria y calzado, entre otros, sin tener que preocuparse por no dañar al presidente en las encuestas.

“Creo que la sensación (entre los países del TPP) era que Estados Unidos estaba negociando de buena fe (...) pero todos sabíamos que esto no se acordaría antes de la elección”, dijo Ernest Bower, director de estudios sobre el sudeste asiático del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington.
 
Aún no hay un plazo formal para el acuerdo.No obstante, los líderes del TPP asistirán a comienzos de octubre del 2013 a la Cumbre Anual de Cooperación Económica Asia-Pacífico, lo que genera un poderoso incentivo para que los negociadores logren un pacto para entonces.
 
Si bien el epicentro de la actividad económica global se ubica cada vez más en Oriente, a las empresas de Estados Unidos les preocupa quedar fuera de acuerdos comerciales preferenciales en la región en momentos de feroz y creciente competencia.