El FMI señala que se espera una estabilización en la deuda de la región para 2021 a medida que el crecimiento se reanude

Laura Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó su informe de perspectivas económicas para las Américas, en el que resalta las condiciones financieras de los países de la región; el panorama de la deuda para el próximo año y las políticas que tendrán que priorizar los gobiernos.

Según el informe se espera que la deuda bruta del gobierno general, con respecto al porcentaje del PIB, sea de 73,3% para 2020 y 79% para 2021. Brasil sería el de mayor porcentaje con una deuda de 101,4% para 2020 y 102,8% para 2021, seguido de Argentina que solo cuenta con la proyección de 2020, 96,7%.

Uruguay y Bolivia tienen cifras similares con 69,5% y 69,4% para 2020 y 69% y 68,3% para 2021 ; por su parte, Ecuador tendría una deuda de 68,9%, 2020, 67,4%, 2021 y Colombia de 68,2% para 2020 y 68,1% para el próximo año.

Para el FMI hay diversos riesgos en la región, "los niveles elevados de deuda soberana podrían ocasionar un deterioro de las calificaciones crediticias de las entidades soberanas y reavivar las presiones en los mercados de bonos locales", comenta en su informe.

Algo que preocupa a la entidad es que, si bien el crecimiento general de las economías podría estabilizar la deuda de la región para 2021, si hay un cambio del panorama las calificaciones podrían tener rebajar causando un aumento en los costos de financiamiento.

"Estas condiciones también podrían hacer que decaiga el interés de los participantes externos, lo cual restringiría la capacidad de los gobiernos para atender las necesidades de financiamiento", explica el FMI.

La entidad señala que las prioridades fundamentales, al menos, en materia política deben ser frenar el contagio del virus y hacer frente a la crisis sanitaria en los países; a lo que se deben sumar medidas y estímulos para impulsar la recuperación.

Algunos de los elementos que sugiere el FMI son los instrumentos tradicionales y no convencionales de política monetaria; intervenciones en mercados de bonos y cambiarios, en caso de que las condiciones financieras sean restrictivas y compras de activos temporales.

Finalmente, para el Fondo si bien estas medidas pueden ayudar por el momento, una vez esté controlada la pandemia y las intervenciones farmacéuticas o tratamientos médico estén disponibles sin restricción, las prioridades políticas de los gobiernos tendrán que volver a cambiar.