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LEGISLACIÓN

Big Data y algoritmos: ¿Un riesgo para la competencia?

miércoles, 12 de julio de 2017
La República Más

José Luis Jerez Rosanía

Los desarrollos científicos que permiten hoy en día el procesamiento de grandes cantidades de información (big data), a su vez han potencializado el uso de algoritmos, como una poderosa herramienta para extraer valor de dichas bases de datos y llevarlas a nuevos niveles (p.ej. resolver problemas complejos y realizar predicciones más acertadas, entre otros).

¿Qué es big data y por qué su relevancia?
En términos generales, corresponde a grandes cantidades de datos recolectados y organizados de manera automatizada, que por su volumen no podrían ser procesados utilizando herramientas tradicionales. Su relevancia obedece a la utilidad que tiene toda esta información para la toma de mejores decisiones por parte de diversos agentes (entre ellos, empresas y consumidores).

¿Qué es un algoritmo?
Referentes como la Ocde lo han definido como una secuencia de reglas que se deben ejecutar en un orden preciso para llevar a cabo una determinada tarea. En relación con el big data, los algoritmos son los que permiten procesar toda la información disponible para comprender de una mejor manera una determinada situación (p.ej. identificar y caracterizar una población objetivo).

¿De dónde proviene la información?
Proviene de la interacción que tenemos con nuestro entorno a través de la tecnología, como el uso de aplicaciones, redes sociales, compras en línea, pagos electrónicos, dispositivos de localización (GPS), entre otros. Esta información a su vez se puede entrelazar con bases de datos gubernamentales como censos, información tributaria, registros médicos, etc.

¿Cuál es la relación entre el uso de algoritmos en el big data y la libre competencia?
El uso de algoritmos por parte de las empresas es cada vez más frecuente, ya que permiten tomar decisiones más acertadas y de esta forma competir de manera más efectiva en el mercado. Esto trae consigo un beneficio para la sociedad, en la medida en que se convierte en una nueva fuente de presión competitiva que puede llevar a menores precios y mejor calidad en los productos, al tiempo que se generan incentivos para el desarrollo de nuevas formas de innovación.
Sin embargo, el uso de algoritmos también genera mayores niveles de transparencia en los mercados, lo cual, como lo señala la teoría económica, puede incrementar el riesgo de colusión tácita, incluso en mercados donde tradicionalmente un resultado coordinado entre competidores sería difícil de alcanzar de manera rentable y sostenida en el tiempo. Así, con la implementación de este tipo de tecnologías se podrían presentar nuevas formas de comportamiento coordinado entre competidores, que no necesariamente hayan sido previstas en los distintos regímenes de protección de la competencia y que, por lo tanto, resulten difíciles de corregir.
Por todo lo anterior, el uso de algoritmos ha despertado el interés de las autoridades de competencia a nivel mundial, pues hoy enfrentan el reto (no menor) de identificar y comprender los riesgos que representa el uso de este tipo de herramientas computacionales para la libre competencia económica y llegar a posibles soluciones que permitan explotar al máximo las ventajas que las mismas pueden traer para el bienestar social.

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