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Aunque el resultado en el sexto mes del año fue peor

Cronista - Buenos Aires

Aunque el mercado estaba preparado para algo aún peor, ayer por la tarde Argentina recibió -una vez más- sombrías noticias en materia económica.

De acuerdo con lo informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se contrajo 13,2% durante julio respecto al mismo mes del año anterior, consolidando así doce meses consecutivos de descensos.

Si bien el derrumbe del indicador fue más profundo que la disminución de 11,7% percibida en junio, dejó cortas las pesimistas expectativas de los analistas, que proyectaban que durante el séptimo mes del año la merma del indicador habría sido de 14,1%.

En su reporte, el Indec explicó que "las restricciones globales a la circulación de las personas con el objetivo de mitigar la pandemia de la Covid-19 afectan a un conjunto significativo de actividades económicas en todos los países".

Pero, para el caso particular de Argentina, durante julio hubo un factor que le pasó adicionalmente la cuenta a la actividad, pues la administración de Alberto Fernández volvió a imponer aislamientos obligatorios rígidos que cerraron aún más la economía, respecto de las semanas previas.

En los primeros siete meses del año, el indicador de actividad económica acumula una caída del 12,6% con relación al mismo período de 2019, mientras que la variación mensual desestacionalizada marcó un alza de 1,1%.

En el detalle, el documento precisa que todas las ramas de actividad presentaron incidencias negativas en la variación interanual del EMAE correspondiente a julio de 2020, con excepción de "Intermediación financiera" y "Electricidad, gas y agua", que crecieron 2,9% y 4,4%, respectivamente.

Desde la otra vereda, la mayor caída interanual fue la sufrida por "Pesca", "Hoteles y Restaurantes" y "Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales", que reportaron bajas de 67,1%, 65,4% y 60,3%.

¿Y ahora qué?

Si bien la caída se consolida como una bastante profunda, no es la más brutal de la pandemia.

En abril, cuando las medidas de distanciamiento y contención de la propagación del Covid-19 fueron incluso más rígidas, el indicador mostró un derrumbe histórico de más del 25%.

Sin embargo, teniendo en cuenta que hace menos de una semana la entidad reveló que el Producto Interno Bruto (PIB) se desplomó un histórico 19,1% en el segundo trimestre, sumado a que durante el mismo período se perdieron cerca de cuatro millones de empleos, el panorama que advierte el EMAE de julio no es el más alentador para la economía trasandina.

Sumado al escenario macroeconómico, por estos días el país vive una fuerte tensión cambiaria desatada por mayores restricciones por parte del gobierno al acceso a dólares, que agudizaron la crisis de confianza en el país, lo que abre una nueva variable de incertidumbre para Argentina.