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Rubén López - rlopez@larepublica.com.co

Para lograr el objetivo de unas microfinanzas más inclusivas para la población con menores recursos, el primer paso es facilitar el acceso a aquellos que actualmente están excluidos. Sin embargo, como aseguró el presidente de la Fundación Microfinanzas Bbva, Manuel Méndez del Río Piovich, hoy en día se estima que 250 millones de adultos no tienen acceso al crédito en la región.

¿Cómo ha sido la operación de la fundación?
Nacimos como entidad financiera sin ánimo de lucro y buscamos desarrollo, por eso, queremos llegar al mayor número de personas de los más bajos ingresos y nuestra misión es sembrar riqueza entre la gente pobre. En esto hay muchas entidades actuando, pero la mayoría trabajan con el síntoma y no con el hecho de que la gente no vive bien porque es pobre y por eso, sembrar riqueza es el principal antídoto.

¿Qué buscan en los países en los que están presentes?
Buscamos redes capitales ya que la gente pobre no va a las oficinas y para eso, se necesita una red capilar para llegar donde ellos están. Así, lo primero es estudiar la necesidad y la utilidad que podemos tener y después buscamos esas estructuras. En la región, la primera que encontramos fue en Colombia a través de Corporación Mundial de la Mujer y creamos Bancamía y luego hicimos lo mismo en otros países, identificando la pobreza y las capacidades productivas del país.

¿En qué países están?
Hoy en día tenemos presencia en Perú, Chile, República Dominicana, Panamá, Puerto Rico, Argentina y Colombia. Nosotros tomamos el control comprando la mayoría y lo convertimos en un banco capaz de ofrecer finanzas productivas a los más necesitados.

¿Tienen en la mira algún país de la región?
Ya tenemos una presencia importante, pero sin duda tenemos en la mira países como Guatemala o Costa Rica.

Hablan de finanzas productivas, ¿en qué consisten?
Nosotros solo financiamos actividades productivas, no damos subsidios ni subvenciones, porque lo que hacen es perpetuar la pobreza, por eso fomentamos el desarrollo para que estas personas sean capaces de generar ingresos suficientes para obtener beneficios y esa es la clave, si somos capaces de generar riquezas, deriva en una menor pobreza.

¿Cuál es su perfil de clientes?
El único requerimiento es que la actividad sea o lo pueda ser y así, generar beneficio, sino no la financiamos. No damos a la gente deudas que no va a poder pagar y por eso somos muy cuidadosos, porque si lo hiciéramos, le estaríamos complicando la vida y les haríamos más pobres. Por eso, no financiamos consumo porque esas compras hacen más pobre y no produce excedentes.

¿Cómo está el acceso al crédito en la región?
En una situación terrible. 8 de cada 10 personas han salido de la pobreza gracias a actividades productivas, pero se necesita el dinero y si no les prestan, no hay desarrollo. Necesitamos un sistema inclusivo y que facilite el acceso, pero en el país la situación es complicada. Según el Banco Mundial, 70% de los adultos no tienen acceso al crédito, mientras que en la región se estima que hay 250 millones de adultos que no tienen acceso.

Aunque sean una entidad sin ánimo de lucro, ¿cómo llevan el tema de beneficios?
Nuestras entidades siguen el principio de llegar al mayor número de personas y eso solo lo podemos hacer con sostenibilidad. Eso significa que necesitamos capital e ingresos y reinvertirlos para llegar a más clientes. En Colombia se está haciendo muy bien, nuestro objetivo es llegar a 1 millón de consumidores pronto y Bancamía es sostenible porque 96% de sus clientes son sostenibles.

¿Qué le falta a las microfinanzas para que ser importantes?
Necesitamos un entorno macroeconómico estable, un marco regulatorio que favorezca el crecimiento de las microfinanzas y sobre todo, formalizar el sector. La mitad de las entidades están en el sector informal, por lo que es difícil proveer productos adecuados a esta población.

Hay quien dice que los costos son altos, ¿Qué se puede hacer?
Hoy en día tenemos muchas entidades pequeñas que hacen que el sistema sea ineficiente y por eso, necesitamos empresas fuertes, eficientes e inclusivas. Hay que favorecer el proceso de concentración para que los 500 millones de personas que manejan US$80 trillones, encuentren interés e inviertan en la base de la pirámide, que solo manejan el 0,001% de ese dinero. Pero ese dinero no va a llegar a través de entidades informales.

Endeudamiento es un mal generalizado
La conclusión a la que llegó Miguel Méndez es que el sobreendeudamiento es un mal común en la región. “Es muy fuerte en Perú, República Dominicana o Colombia, es algo común pero en el segmento más pobre. Esto se da por las entidades que ofrecen créditos que no pueden devolver. Además, es clave la existencia de firmas pegadas a establecimientos comerciales como Falabella o Éxito que dan créditos sin evaluar al cliente, sin una metodología y sin reportar”.

La opinión

Juan Carlos Durán
Presidente del Fondo Nacional de Garantías

“Se deben originar créditos muy estudiados y quienes los demandan, no deben lo aceptar cuando sea innecesario o que no están a su medida”.