martes, 3 de septiembre de 2019

No se debe subestimar el poder de la equidad financiera. Un claro ejemplo de su importancia es el caso del Banco Grameen, una institución microfinanciera creada en Bangladés por muhammad yunus.

Leopoldo Romero

Hace poco tuve la oportunidad de participar en un panel de un foro sobre mujeres colombianas inspiradoras. En un espacio en el que los hombres fuimos minoría, me invitaron a conversar con otros congéneres que, al igual que yo, comparten sus vidas con mujeres que se han destacado en sus carreras profesionales y le han dado un giro a esa frase que dice que “detrás de cada hombre hay una gran mujer”, porque, en realidad, las grandes son ellas. Y no lo digo por caballerosidad.

Más allá de anécdotas como las veces en las que se han referido a mí como “... y su esposa” o “su acompañante” en los pies de foto de imágenes en las que aparecemos juntos, he sido testigo de la consolidación del empoderamiento femenino más allá de lo que puedo ver en mi hogar. Lo he visto en la empresa en la que trabajo, con una fuerza laboral equilibrada y también lo he visto en cada una de las mujeres que se une a nuestra comunidad de ahorradores.

Quisiera hacer una salvedad. Celebro las conquistas que en los últimos años han obtenido las mujeres y creo en la importancia de que los hombres juguemos un rol de apoyo, pero quisiera hacer énfasis en que este empoderamiento debe ir mucho más allá de una imposición de cuotas. Es momento de que fijemos las condiciones para que, de forma justa, las mujeres tengan acceso a las mismas condiciones con las que hemos contado de forma histórica los hombres de una manera más natural y fluida y no por imposiciones.

Un factor que puede ayudar a cerrar una brecha en temas de género es el ahorro. Siempre he dicho que todo aquel que toma la decisión de ahorrar es un héroe. Pues bien, en el caso de las mujeres colombianas los méritos son mayores, además de cumplir múltiples roles, lideran un hogar, son emprendedoras, y buscan alternativas de financiamiento que les permitan alcanzar sus metas y las de su familia.

En ese sentido, no se debe subestimar el poder de la equidad financiera. Un claro ejemplo de su importancia es el caso del Banco Grameen, una institución microfinanciera creada en Bangladés, en 1983, por el economista Muhammad Yunus. Esta iniciativa se concibió con el objetivo de ofrecer créditos con muy bajas tasas de interés a personas con escasos recursos, principalmente en zonas rurales. El éxito de este modelo llevó a que en el 2006 tanto el banco como su fundador obtuvieran el Premio Nobel de la Paz.

Un dato importante sobre el Banco Grameen: 96% de sus clientes es mujer y uno de sus principales logros radica en la concepción de un esfuerzo comunitario. Cumplir con el pago de cada cuota no significa tanto una obligación individual como un compromiso con la comunidad de la que se hace parte.

Por tanto, a diferencia de los que muchos piensan, las mujeres tienen una gran capacidad de ahorro y gestión del dinero y están motivadas a hacerlo para cumplir sus metas en el corto y mediano plazo. Así lo vemos a diario en ChevyPlan en el que, aunque 60% de los ahorradores es hombre realmente la decisión de ahorro es familiar y siempre la mujer es la decisora al tomar los planes de ahorro.

En ese sentido, desde las empresas como desde otras instituciones debemos generar más oportunidades desde el punto de vista del financiamiento, sobre todo para esas mujeres que, como en el caso del Banco Grameen, no pueden acceder a la banca tradicional. Son todas ellas a quienes me referí cuando Yaneth Waldman, que moderó el panel en el que participé, me preguntó a cuál mujer colombiana (además de mi esposa) admiro.