Educación

Las universidades de cara a la pandemia


Con los cambios a los que se debieron someter todos los sectores, incluido el académico, las instituciones replantean su modelo

LAS UNIVERSIDADES DE CARA A LA PANDEMIA Entrenar nuestra cabeza para el cambio
martes, 30 de junio de 2020

Rafael Achondo

Al evaluar la opción de invertir tiempo, dinero y energía en un posgrado, que sin duda ofrece no sólo un gran espacio de crecimiento en lo profesional, sino que una valiosa experiencia de vida, es muy recomendable, para sacar el mayor provecho posible, considerar la “cancha” en la que estamos jugando como sociedad. Las competencias humanas aumentan su valor sobre las técnicas, y perfiles generalistas se hacen tan necesarios como los especialistas. Por otra parte, percibimos una sociedad que pide “a gritos”, frente a la preocupante distancia que muestra la élite política y económica con el promedio de la ciudadanía, que si eres de las pocas y pocos que tiene la posibilidad de especializarse a ese nivel, apuestes por un liderazgo que continúe abriendo puertas para el resto.

Sin duda debe de estar entre las grandes decisiones en la vida, pues requiere cambiar aspectos de tu estilo de vida (especialmente si el programa es en el extranjero), hacer análisis financieros de una posible deuda, de cómo recuperar la inversión y en cuanto tiempo, y de la energía necesaria para enfrentar el desafío intelectual y personal de ponerte nuevamente en los zapatos de un estudiante, saliendo de tu “zona de confort” para abrirte a aprender algo nuevo. Y mientras pensamos en todas estas variables, el mundo cambia a una gran velocidad, por lo que para proyectar un “futuro yo” que se pueda adaptarse mejor al mercado laboral, propongo considerar algunos factores que pueden ser de utilidad:

Desafiarte a nuevas disciplinas te preparan para el cambio: En su libro “Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World” (lectura recomendada), el periodista David Epstein muestra cómo la actitud de desafiar tu cabeza con diferentes disciplinas, experiencias e intereses, aumenta tu competitividad en el mercado. Esto se explica por el hecho de que en un mundo dinámico, donde hoy por ejemplo se necesitan (y proyectamos que se necesitarán) Data Scientists, Direcciones de Operaciones, y Desarrolladores de código, tu capacidad de adaptarte a contextos cambiantes y de razonamiento abstracto para pensar “fuera de la caja” y proponer soluciones alternativas, puede llegar a ser la principal competencia a adquirir. Esto no significa que la especialización no sea relevante, necesitamos especialistas. Significa que, por ejemplo, si tus fuertes a nivel profesional son el razonamiento analítico y el diseño de procesos, abrirte a disciplinas como la creatividad, el arte o aprender un nuevo idioma pueden ser un gran complemento para el desarrollo de tu cerebro. Quiere decir que mientras más entrenas tu cabeza para el cambio, mejor te adaptas al mismo.

Competencias humanas, la gran diferencia: No es novedad que la tecnología (Machine Learning/Inteligencia Artificial) afecta cada aspecto de nuestra vida y especialmente nuestra manera de trabajar, donde todo lo queremos medir, y donde la capacidad de una máquina de buscar, analizar y administrar datos, es muy superior a nuestro “sistema operativo” humano. En un contexto laboral donde un bot nos entregará datos cada vez más depurados y ejecutará gran parte de las tareas mecánicas y operativas, nuestras principales responsabilidades estarán en tomar decisiones acertadas con la información recibida, y sobretodo, en ocuparnos de motivar, coordinar, cuidar y guiar a nuestros compañeros de equipo hacia los indicadores esperados. Hoy, las competencias profesionales mal llamadas “blandas” (son lo más “duras” que hay) como el criterio para la toma de decisiones, la inteligencia emocional, la flexibilidad cognitiva y la capacidad de trabajo en equipo (Reporte “Future of Jobs”, WEF), son aspectos críticos a medir por parte de las organizaciones modernas para llenar una vacante, por lo que se sugiere incluirlas en el set de herramientas a medir y mejorar para crecer profesionalmente. Esto sin mencionar los beneficios que significan estas aptitudes para nuestras relaciones personales.

Se buscan liderazgos sostenibles:
Como promedio de los países de la OCDE, el porcentaje de población entre 25 y 64 años que alcanza algún estudio de posgrado es del 37%. Si estás aplicando a un programa de posgrado, tienes que saber que perteneces a un grupo muy privilegiado de la población mundial, especialmente en América Latina. Esto no debe representar nunca un sentimiento de culpabilidad, y dejar de hacerlo por que otros no tienen acceso sin duda no sería una solución inteligente. Pero debe representar un gran sentido de responsabilidad. Más allá de los innegables avances, como sociedad hemos generado una brecha de acceso a oportunidades enorme, una concentración de riqueza sin precedentes, niveles de corrupción que destruyen las confianzas, tragedias humanitarias que día a día nos avergüenzan y un consumo mucho más ambicioso de lo que el planeta puede soportar. Por lo que la invitación es, a que más allá de los conocimientos técnicos, que sin duda vas a adquirir por tu gran capacidad y actitud, asumamos el compromiso de renovar a una élite política y económica preocupantemente alejada de la realidad, para aportar con liderazgos éticos, humanos, y un nivel de empatía que permita que cada vez sean más los que tengan acceso a una educación digna.

Se trata sólo de sugerencias, basadas en lo que logramos leer del mercado laboral actual, las tendencias que se proyectan a futuro, y del gran desafío que tiene la academia frente a los principales retos que enfrentamos como sociedad. “Aprendemos en quién nos hemos convertido, en la práctica, no en la teoría” dijo Herminia Ibarra, destacada Escritora y Profesora de Comportamiento Organizacional. Y el mejor indicador de haber tomado una decisión correcta no será el diploma, sino el rol ciudadano que asumas a partir de tus nuevos aprendizajes, y el impacto que generes junto a tu futuro equipo de trabajo por construir una sociedad más sostenible.