El sector tiene un gran potencial que no ha podido ser aprovechado debido a varios cuellos de botella en normativas y otorgamiento de permisos

José González Bell - jgonzalez@larepublica.com.co

Desde hace unos años un producto poco tradicional está llamando inversión extranjera hacia Colombia. El cannabis medicinal es un ‘oro verde’ que ha captado capital mayoritariamente canadiense, y compañías como Pharmacielo, Clever Leaves y Avicanna están plantando un negocio en el país que se estima puede generar ingresos por US$2.744 millones y más de 26.000 empleos a 2030, según Fedesarrollo.

La apuesta de los empresarios del sector es mejorar la regularización y trámites para así lograr mayor competitividad y ser protagonistas en la recuperación económica tras la pandemia.

En el caso de Avicanna, la empresa tiene cinco hectáres cultivada en Bonda, Magdalena, con una capacidad de producir 30 toneladas de flor seca por año. La inversión de la empresa en el país asciende a US$28 millones y genera 250 empleos.

Lucas Nosiglia, presidente de Avicanna Latam, expresó que su foco estará puesto en empezar a exportar en grandes volúmenes toda la gama de productos a base de cannabinoides.

Sin embargo, las principales dificultades pasan por los tiempos que se tienen actualmente para obtener las autorizaciones y aprobaciones de exportación: cupos, registro sanitario y certificado de exportación.

“Es de señalar que el sector jugará un rol clave en la urgencia de reactivación socioeconómica. El negocio del cannabis medicinal está en posición de aportar nuevos puestos de trabajo, ampliar la matriz exportadora, incrementar el recaudo fiscal y desarrollar zonas remotas; el desafío es permitir el despegue definitivo de la industria”, expresó.

Por su parte, Clever Leaves tiene 18 hectáreas certificadas en Buenas Prácticas de Agricultura y Recolección (Gacp) en Pesca-Boyacá, Colombia. La planta de extracción en el país es capaz de extraer más de 100.000 kilogramos de flor seca por año y ha invertido más de US$50 millones en el país.

Julián Wilches, director de Asuntos Corporativos y Regulatorios de la empresa, expresó que Colombia debe “creerse el cuento” sobre el potencial del sector y tomar una decisión como país para aprovechar esta ventana de oportunidad única.

“Suprimir las barreras al desarrollo integral de la industria colombiana de cáñamo y cannabis generará más y mejores oportunidades para los licenciatarios, así como beneficios para los pacientes y la economía colombiana”, expresó.

David Gordon, director corporativo de PharmaCielo, indicó que construyeron un laboratorio de cultivo de tejidos de última generación Rionegro. La empresa, al igual que Clever Leaves, fue declarada Proyecto de Interés Estratégico Nacional.

Si bien la industria ha avanzado, todavía hay varios cuellos de botella que impiden el desarrollo de su potencial. Nosiglia agregó que el país debe dinamizar la regulación para promover el mercado interno de productos finales, no solo medicinales sino gradualmente en alimentos y otros verticales, puntualmente con cannabinoides no psicoactivos.

LOS CONTRASTES

  • Lucas NosigliaPresidente de Avicanna Latam

    “De tener mayor celeridad y alcance en el plano regulatorio, Colombia podrá empezar a posicionarse como un referente global, dinamizar su economía y mejorar condiciones de inversión extranjera”.

Rodrigo Arcila, presidente de Asocolcanna, indicó que hay 35 empresas asociadas que ya suman 110 hectáreas cultivadas. Para 2020, tenían planeado exportar US$100 millones, sin embargo, por dificultades en proceso de certificación no fue posible y solo serían US$10 millones.

En este momento se encuentran en las mesas técnicas para la modificación del decreto 613, que reglamentó el uso del cannabis para fines médicos y científicos en 2017. El objetivo de estos cambios es, precisamente, mejorar la competitividad del sector. Igualmente, trabajan para que las empresas puedan ser financiadas por los bancos.