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Ferney Arias Jiménez - ferneya@elcolombiano.com.co

Fortalecer las inversiones de su portafolio inmobiliario y tener los recursos para participar en todo el paquete de concesiones de cuarta generación previsto por el Gobierno, son los objetivos de Conconcreto para la emisión de acciones que está ofreciendo hasta el próximo jueves.

Para Juan Luis Aristizábal, presidente de Conconcreto, ese tipo de concesiones, cuyo valor individual supera los US$250 millones, hace que la compañía quiera ser socia de esas concesiones y no solo como subcontratista, y ello requiere una fortaleza patrimonial importante.

¿Qué meta ayudará a conseguir la emisión de las 180 millones de acciones?
La meta es consolidar la compañía como la líder del mercado de la construcción en Colombia, Centroamérica y la región Andina. Vienen muchas oportunidades en los próximos diez años y queremos participar en el crecimiento del sector. Queremos estar en los grandes proyectos de la región.

La emisión es parte de la estrategia que ha involucrado mucho movimientos internos en los últimos meses...
Cuando se hizo la primera emisión detectamos muchas oportunidades en el mercado y la constructora empezó a hacer inversión de los recursos que captó en esa oferta, pero paralelamente la compañía de inversiones empezó a constituir un portafolio inmobiliario y ambas firmas empezaron a tener relaciones cruzadas, por lo que se planteó reorganizar todo el grupo, definir la holding y la estructura organizacional adecuada para atender los mercados. Hoy somos una constructora con un gran fondo inmobiliario para la generación de rentas de largo plazo, con inversiones en tres concesiones viales y buscamos un mecanismo para suavizar el impacto de los ciclos recesivos de la construcción que eventualmente pueden llegar.

¿Cuántos nuevos accionistas esperan incorporar?
Estamos buscando inversionistas institucionales, de mediano y largo plazo, que quieran capitalizar el valor oculto de la acción. No es una emisión masiva porque no buscamos el mercado del retail. El libro de ofertas se construye a partir de las propuestas que hagan los demandantes y son ellos los que fijan el precio de la acción. La emisión es abierta y su objetivo es darle más liquidez a la acción y tener la posibilidad de que se mueva más. Hoy, el gran problema de la acción es que hay una fracción muy pequeña flotando, pues solo 3,5% está en manos de inversionistas que la mueven.

¿Por qué habla de valor oculto de la acción?
La compañía tiene un valor oculto importante, porque que cuando se adjudicó el contrato de Hidroituango el precio no tuvo ningún incremento. Normalmente estas compañías se miden por un múltiplo del backlog (contratos adjudicados) y con ese contrato el backlog de Conconcreto subió $635.000 millones y eso debió haber tenido un impacto sobre el precio de $300 por acción. También generamos $40.000 millones de ebitda en el negocio de portafolio inmobiliario, y normalmente esas compañías tienen un backlog importante en la generación de ebitda y ese portafolio, que al finalizar 2014 debe tener unos $750.000 millones, está hoy en libros en $400.000 millones, es decir que hay un valor oculto en los contratos en ejecución. La acción tiene potencial de crecimiento y su valor para finales de 2013 podría estar entre $1.600 y $1.800.

Con los escándalos que han surgido en algunos proyectos, ¿ve factible avanzar sin tropiezos?
Hay muchas dificultades y nos estamos volviendo muy juristas mirando mucho la letra del contrato y nos estamos olvidando del sentido común. Hay dificultades con los permisos ambientales, las comunidades, la topografía y la geología y con los proyectos que hoy son de mayor tamaño. El Estado quiere trasladarle el riesgo a los privados, pero tenemos que ser minuciosos y los procesos son más complejos. Detrás de los contratos debe haber compañías capaces de cumplir, con código ético y moral que le permitan al Estado contratar, y eso es lo más problemático, porque en el caso Nule el dinero se perdió, no por dificultades técnicas o ambientales sino por mal manejo de la empresa.

¿Que visión tiene del giro que tomaron las Autopistas para la Prosperidad?
El proceso abortó porque nos pusimos a mirar la letra menuda y el mecanismo de contratación con ISA. Los abogados empezaron a mirar detalles y se pusieron a revisar el proceso y no el proyecto. Es una lástima que no se hubiera adelantado y lo único que ha pasado es que se hay retraso, porque ya deberíamos tener las primeras adjudicaciones. Tenemos interés en participar en las concesiones que se abran y seleccionaremos la mejor posibilidad.