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Tasa de interés del Banco de la República
Aunque el Emisor tiene facultades que le permiten intervenir el mercado cambiario, los analistas aseguran que hoy no existen condiciones para hacerlo
Hoy se conocerá una nueva decisión de la Junta Directiva del Banco de la República sobre las tasas de intervención. El mercado anticipa un aumento de 50 puntos básicos, que llevaría la tasa hasta 12,50%, su nivel más alto desde abril de 2024.
Aunque es la última reunión en la que participará el gobierno del presidente Gustavo Petro, el foco no estará únicamente en la política monetaria. La discusión se dará en un momento de turbulencia en el mercado cambiario, luego de que el dólar tocara mínimos de $3.087 durante la jornada, rompiera el piso de $3.100 y alcanzara su nivel más bajo desde el 11 de abril de 2019, un panorama que pocos analistas anticipaban para esta altura del año.
Más allá de la política monetaria, con la que el Emisor utiliza las tasas de interés como principal instrumento para contener la inflación, también dispone de mecanismos para intervenir en el mercado cambiario. Sin embargo, existen condiciones muy específicas para que esas herramientas puedan activarse.
“Lo primero que hay que decir es que al Banco de la República no le interesa el valor nominal de la tasa de cambio, sea de $2.000, $3.000 o $5.000. El Banco no tiene como mandato establecer un rango apropiado para el dólar”, explicó Wilson Tovar, director de investigaciones económicas de Acciones y Valores S.A.

José Darío Uribe, exgerente general del Banco de la República, recordó que la flexibilidad cambiaria es uno de los principales logros de la política macroeconómica colombiana. “La tasa de cambio responde principalmente a las fuerzas del mercado y el Banco no busca fijar ni defender un nivel específico. El Banco puede intervenir para fortalecer las reservas internacionales o preservar el funcionamiento ordenado del mercado”, señaló.
Para entender un poco el alcance del Emisor en esta materia, hay que hacer un poco de memoria. La historia se remonta a septiembre de 1999, cuando la tasa de cambio en Colombia comenzó a flotar libremente. En otras palabras, el precio del peso frente al dólar empezó a moverse de acuerdo con las condiciones del mercado: si aumenta la demanda de dólares, la tasa de cambio sube; mientras que, si se incrementa la oferta de la divisa, la tasa de cambio baja.
Antes de este esquema, el Banco de la República tenía un sistema de banda cambiaria que regía en Colombia desde 1994. Con este instrumento, la tasa de cambio flotaba dentro de unos parámetros establecidos por la autoridad cambiaria para prevenir volatilidades extremas, como variaciones bruscas de la TRM.
Desde entonces, quedaron establecidos los mecanismos de intervención del Banco de la República en el mercado cambiario, ya que el Emisor no busca defender un nivel específico de la tasa de cambio. Entre esos instrumentos están las opciones call y put, cuyas características están definidas en la reglamentación vigente, específicamente en la Resolución Externa No. 1 de 2018.
“El Banco de la República podrá intervenir en el mercado cambiario con el fin de regular la liquidez del mercado financiero y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos de la economía, evitar fluctuaciones indeseadas de la tasa de cambio y acumular y desacumular reservas internacionales, de acuerdo con las directrices que establezca su Junta Directiva, mediante la compra o venta de divisas, de contado y a futuro”, establece la resolución.
El Banco puede comprar o vender divisas a establecimientos bancarios, corporaciones financieras, compañías de financiamiento, entre otros.
Juan José Echavarría, exgerente del Banco de la República, coincidió en que el Emisor no tiene un objetivo cambiario y recordó que las intervenciones han perdido efectividad con el paso del tiempo. “El Banco no tiene un objetivo cambiario; nunca dice: ‘quiero una tasa de cambio de $5.000’. Hace mucho tiempo dejó de intervenir porque las intervenciones no tenían impacto”.
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