El director de Fedesarrollo dijo que el marco fiscal de mediano plazo plantea un cambio metodológico.

Noelia Cigüenza Riaño - nciguenza@larepublica.com.co

En el marco del evento “Colombia a los ojos de Wall Street”, elaborado por Anif, Fedesarrollo y Council of the Americas, el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, manifestó que en el marco fiscal de mediano plazo que presentó la semana pasada el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, se plantea un cambio metodológico en la forma tradicional en la que se mide el déficit fiscal.

Mejía explicó que en el documento se incorporan los ingresos por privatizaciones y las utilidades del Banco de la República. Por un lado, el Gobierno cuenta con ingresos por enajenación de activos por 0,6% del PIB en 2019 y 0,8% del PIB en 2020 y, del otro, con las utilidades del Emisor se estiman ingresos por 0,2% del PIB en 2019 y 0,3% del PIB en 2020.

“Hay que ver que opinan organizaciones internacionales o el Comité respecto al cambio de metodología. Tenemos diferencias grandes en los ingresos tributarios en los próximos años puesto que no incluimos ni las privatizaciones ni las utilidades del Banco como ingresos. Hay una brecha bien grande”, sostuvo.

Igualmente, el director del centro de pensamiento dijo que el Gobierno sobrecumple la meta de déficit en 2019 y 2020, pero manifestó que en 2022 y 2023 la amplía. “Creemos que el Gobierno tiene un pronóstico de déficit fiscal más optimista de los razonablemente esperable. El mensaje es que todavía hay incertidumbre en el mediano plazo en materia fiscal. El ministerio tiene que explicar por qué está ampliando la meta”, aseguró.

Además, el director del centro de pensamiento manifestó que hay que destacar del marco el impacto que se estima de la factura electrónica, con la que se espera recaudar 0,2% del PIB en 2020 hasta alcanzar 1,3% del PIB en 2022.

Del mismo modo, resaltó el ajuste del gasto público que se plantea con el que se espera reducir el gasto en 0,1% de 2019 a 2022.

Por su parte, el exministro de Hacienda, Roberto Junguito, opinó que el marco fiscal de Carrasquilla representa una estrategia económica y fiscal que se aparta de lo que ha sido tradicional en Colombia y se centra en impulsar al sector privado como motor de desarrollo.

"Lo tradicional había sido adelantar reformas tributarias frecuentes para acomodar las mayores presiones de gasto público. Hicimos una reforma tributaria cada dos años. Esa es como la diferencia y nosotros siempre dimos menor énfasis en la gestión tributaria y el control del gasto público", indicó Junguito.