También resalta las transferencias realizadas a través de billeteras virtuales como DaviPlata y cómo 37% de los beneficiarios obtienen su dinero a través de estas herramientas

Carlos Gustavo Rodríguez Salcedo

Una publicación de la revista The Economist resalta las tareas que ha emprendido el Gobierno para corregir la desigualdad que genera el pago de un impuesto como el IVA y destacó medidas que se han tomado este año como la devolución de este tributo a las familias más pobres y la actualización del Sisbén, como un primer paso para reducir las exenciones.

La publicación londinense asegura que la tasa de 19% es una de las más altas de América Latina y, a su vez, tiene una larga lista de productos exentos que termina beneficiando a los más ricos, al punto que le cuestan al país el equivalente a 6% del PIB, más que cualquier otro país latinoamericano.

El artículo habla sobre el mecanismo de compensación de IVA puesto en marcha por el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional, que fue aprobado en la última reforma tributaria, y que se convirtió en una de las estrategias del Gobierno para enfrentar la reducción de ingresos de los hogares, originada por las cuarentenas. The Economist dice, incluso, que este puede convertirse en un modelo para otros países, pues "ha ayudado a los pobres a hacer frente a la recesión causada por la pandemia".

Además, habla sobre la actualización del Sisbén, que ayuda obtener la información de las familias de bajos ingresos lo que, según la revista, le permitió al país transferir "más ayuda de emergencia durante la pandemia que Perú, que tenía un presupuesto de ayuda mayor como porcentaje del PIB".

El artículo también resalta las transferencias realizadas a través de billeteras virtuales como DaviPlata y cómo 37% de los beneficiarios obtienen su dinero a través de estas herramientas.

Con estos avances, la publicación londinense asegura que ahora el Gobierno espera persuadir al Congreso en la próxima reforma tributaria de ampliar la lista de productos sujetos al IVA, lo que permitiría aumentar el recaudo en un momento en el que este impuesto representa más de dos quintas partes de los ingresos fiscales y cuando se espera que el déficit presupuestario supere el 8% del PIB.