El presidente de la ACP, Francisco Lloreda, habló sobre la importancia de iniciar la exploración y explotación de YNC en el país.

Kevin Steven Bohórquez Guevara - kbohoquez@larepublica.com.co

“Tenemos una gran oportunidad en el incremento de reservas de petróleo y gas en los yacimientos no convencionales (YNC)”. Esa fue una de las conclusiones de Francisco Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP), quien en su presentación ‘El legado de los YNC en Colombia’ habló sobre los beneficios fiscales que le traería al país la implementación del fracturamiento hidráulico, o fracking.

“Nosotros como país no ponemos poner en riesgo la sostenibilidad fiscal y tener en riesgo nuestra estabilidad macroeconómica. Esta industria de hidrocarburos ha sido un pilar fundamental de la sostenibilidad fiscal y está llamada a continuarlo siendo (...) Por eso, los yacimientos no convencionales son una gran oportunidad”, explicó Lloreda.

El directivo insistió, igualmente, en que no “se debe poner en riesgo la autosuficiencia energética del país”. Bajo esta premisa, destacó que Colombia tiene abierta la oportunidad para impulsar el desarrollo de YNC, los cuales le podrían traer al país, en los próximos 25 años, alrededor de US$36.000 millones ($103 billones) en ingresos fiscales.

El presidente de la ACP sostuvo que estos pozos no convencionales también le permitirían incrementar las inversiones generales del Gobierno. “Los YNC dejarían como legado para el país recursos fiscales que permitirían aumentar entre 10% y 15% la inversión del Gobierno por 25 años”, explicó Lloreda.

Y agregó: “Quiero hablar de cuatro aspectos a los cuales cuatro proyectos pilotos pueden contribuir. Uno tiene que ver con los recursos fiscales. Si la exploración demuestra que los proyectos son viables y pasan a la etapa de exploración, la inversión podría alcanzar los US$5.000 millones, equivalentes a 2% del PIB y a un incremento de 40% en la inversión extranjera. Hay una gran oportunidad por todo lo que conlleva la presencia de esta actividad en el territorio”.

Otro de los puntos que destacó fue el incremento que se podría generar en materia de inversión social y ambiental. Según el directivo, “estamos hablando que estos proyectos podrían generar inversiones por alrededor de US$2.400 millones en programas socio-ambientales obligatorios”.

En materia de empleo, indicó que cuatro proyectos solamente darían un impulso regional. De acuerdo con Lloreda, “estamos hablando de 68.000 empleos en el Valle Medio del Magdalena y la Cuenca Cesar- Ranchería, donde se desarrollarían los proyectos. Estos empleos, directos e indirectos, equivalen a 40% de las personas sin empleo del Cesar y 30% de las personas que no trabajan en Santander. Una gran oportunidad”.

Para concluir su intervención, el presidente del gremio habló sobre los encadenamientos productivos que se derivan de esta actividad.

“Toda una gama de oportunidades de negocios se generará en el corto, mediano y largo plazo para surtir la demanda de nuevos bienes y servicios, tales como transporte, alojamiento, vivienda, alimentación y comercio. Con todo esto, estamos hablando de US$34 millones adicionales a los ingresos fiscales para las regiones”, dijo.

A modo general, Lloreda reiteró la gran oportunidad para Colombia. En su conclusión final, destacó tres importantes beneficios que traería la explotación de no convencionales, entre ellos la importancia de la autosuficiencia energética, los mayores recursos para el país y el impulso que se le podría dar a las reservas de gas.

“Hay una ventana de oportunidad de 20 o 30 años. Y, o nosotros la tomamos o la perdemos. O sino vamos a terminar importando gas que se produce cómo, de no convencionales. A la vuelta de 10 años esto no se llamará no convencionales, será lo convencional. Y nosotros debemos analizar si queremos estar ahí o no”, finalizó.