La emergencia le ha costado $30 billones al Estado, lo que acompañado de otras variables, hará que el endeudamiento sea de 60% del PIB, diez puntos por encima de 2019

Adriana Carolina Leal Acosta

Este año la deuda pública colombiana superará 60% del PIB, lo que convertirá la cifra en la más alta de la historia reciente del país, como consecuencia de la pandemia del covid-19.

Así lo afirmó el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, en una conferencia virtual, en la que explicó que hasta ahora se han invertido $30 billones para atender la emergencia, tanto a nivel de salud pública como de programas sociales y de atención a las empresas.

Pero además, aunque no se han gastado aún, hay “poco más” de $30 billones adicionales comprometidos que corresponden al respaldo de los créditos que está haciendo el Fondo Nacional de Garantías (FNG) dirigido a las empresas afectadas por la cuarentena, que serían usados en caso de que no haya recuperación económica y que la gente no pueda pagar dicha deuda.

A esta situación se le agrega que la emergencia no se puede financiar con impuestos, pues tanto familias como empresas están pidiendo auxilios económicos. “El Gobierno se está endeudando porque está lejos de cualquier sentido común plantear que uno puede cobrar impuestos en este momento”, agregó Carrasquilla.

LOS CONTRASTES

  • Alberto CarrasquillaMinistro de Hacienda

    “El Gobierno se está endeudando porque está lejos de cualquier sentido común plantear que uno pueda cobrar impuestos en estos momentos de crisis”

  • José Ignacio LópezDirector de investigaciones de Corfiolombiana

    “La deuda del Gobierno ascendería a 61% del PIB en 2020, aumentando 10,7 puntos respecto a 2019, de los cuales 3,5 puntos corresponden a la caída del PIB ”

  • Luis Carlos ReyesDirector Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana

    "Aumentar la deuda puede provocar que se deteriore la calificación soberana del país. Además, es claro que será necesaria una reforma tributaria más adelante"

Ahora bien, hay que tener en cuenta que en 2019 la deuda del país cerró en 50,2% respecto al PIB, una cifra que ya era considerada alta y, según cálculos del equipo económico de Corficolombiana, que corresponde con lo dicho por el ministro, la cifra aumentaría 10,7% hasta llegar a 61%.

“De ese aumento de 10,7 puntos, 3,6 puntos corresponden a la caída del PIB real, 2,9 puntos al aumento del déficit primario del Gobierno Nacional y 2,8 al efecto de la devaluación de la tasa de cambio”, explicó José Ignacio López, director del grupo de estudios (ver gráfico).

Cabe recordar que el PIB en 2019 fue de $1.062 billones, cuando creció 3,3%; pero este año se espera que la variación sea negativa y caiga -5,5%, oficialmente, pues cálculos de Fedesarrollo y el Emisor apuntan a que la cifra podría ser de -7%.

“Entonces, como el PIB que es el denominador de la ecuación, será menor, eso hará que el porcentaje de la deuda sea más alto”, explicó López.

Pero la deuda no es lo único que se debe tener en cuenta para entender el escenario fiscal actual, sino el déficit, que este año, antes de la pandemia, estaba proyectado para ser de 2,2% del PIB, pero ahora se autorizó que la cifra llegue hasta 6,1%. De hecho, el déficit por financiar nuevo, que es adicional al previsto antes del choque, supera $40 billones, lo que equivale a 3,9% del PIB.

Este faltante, según Corficolombiana, será financiado con tasas de interés cercanas a 3%, muy inferiores a las del mercado, gracias a una estrategia que incluye el desahorro de algunos fondos del Sistema General de Regalías, el uso de recursos de la venta de Isagen, la emisión de Títulos de Solidaridad y el acceso a crédito con organismos multilaterales.

La calificación soberana se podría deteriorar, según expertos

De acuerdo con el Comité de la Regla Fiscal, el Gobierno tiene dos años para revertir el gasto contracíclico que se autorizó para atender la pandemia. No obstante, Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, advierte que aumentar la deuda puede provocar que se continúe deteriorando la calificación soberana del país, lo que, a su vez, provocaría mayor dificultad para acceder al crédito internacional o que se pueda hacer con tasas de interés más altas.