En su artículo "Lo siento Stiglitz: lo que está mal es el socialismo, no el capitalismo", el profesor Willian L. Anderson criticó al Nobel

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co

Por estos días el economista Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía en 2001, estará en Colombia para el Hay Festival 2020 que se está realizando en Cartagena. A pesar de ser reconocido como uno de los economistas más influyentes de la época, por sus críticas a la globalización y al libre mercado, el autor de ' El malestar en la globalización' también ha sido criticado en diferentes ámbitos.

Precisamente a finales de 2018 el profesor de Economía en la Universidad Estatal de Frostburg en Maryland Willian L. Anderson, publicó un artículo, "Lo siento Stiglitz: lo que está mal es el socialismo, no el capitalismo", en que que cuestionaba las bases de la teoría del economista.

En el documento, el cual fue traducido al español por Lampadia, portal peruano de análisis económico especializado que se enfoca en la defensa del libre mercado desde la academia, Anderson criticó la postura de Stiglitz sobre la defensa del crecimiento estatal, respaldada en la tesis de que los mercados libres son ineficientes "debido a información asimétrica".

El docente de la universidad Estatal de Frostburg ejemplificó como un quiebre en su teoría, el respaldo de Stiglitz hace más de una década al difundo líder venezolano, Hugo Chávez, cuando sostuvo que las políticas de Chávez de "expropiar la estructura de capital de las compañías petroleras privadas en Venezuela daría lugar a una distribución más "igualitaria" de la riqueza, algo que él cree que es deseable en todas partes", según cita el centro de estudios peruano.

Para Anderson, si bien el autor dejó de defender el modelo venezolano luego de que el país entrara en declive económico, con una hiperinflación desborada, cuestionó que Stiglitz nunca se hubiese referido al fracaso del modelo chavista.

El académico cuestionó también en su artículo que el Nobel parte de la base de que las ineficiencias en el mercado por fallas en la información deban suplirse por medio del Estado, con lo que asegura se presupone una "superioridad gubernamental" con relación a la información.

"Desde la perspectiva de Stiglitz, los mercados están plagados de fallas en el procesamiento y la transmisión de información, y el gobierno debe estar listo para corregir estas fallas", sostuvo Anderson en su artículo.

Frente a propuestas de Stiglitz como impuestos más progresivos y educación pública totalmente financiada por el Estado, el investigador aseguró que el Nobel "exige un retorno a las políticas de la era de la Depresión con altos impuestos marginales".

El académico cuestionó también el análisis del Nobel hacia los sistemas económicos en EE.UU. y Gran Bretaña previo a la década de los 70, para el cual Stiglitz argumenta mayor igualdad y prosperidad. Según Anderson, si bien los 70 fueron una década con altos niveles de inflación y de declive económico en ambos países, no se debe confundir "la igualdad de ingresos con niveles de vida más altos", para lo cual referencia a  Philip Brewer, académico que argumenta que en los años 50 alrededor de 30% de la población estadounidense vivía en condiciones de pobreza.

"En las décadas de 1950 y 1960, un hombre trabajador podía mantener a una familia con un nivel de vida de clase media con un solo ingreso. Podría sorprenderle saber que una persona que trabaja a tiempo completo, incluso con un salario mínimo, aún puede apoyar a una familia de cuatro personas con ese nivel de vida. Hoy en día lo llamamos vivir en la pobreza", referenció Anderson en su crítica.

"A lo largo de la historia, hemos visto cómo el socialismo hace retroceder una economía, ya se trate de las prácticas de la antigua Urss, la China de Mao, Cuba y ahora Venezuela. No pudo comprender cómo se derrumbaría el "milagro socialista" de Venezuela, y ahora intelectualmente no puede y no está dispuesto a comprometerse con la verdad de por qué el deterioro de una economía socialista se traduce en riqueza para unos pocos y pobreza real para las masas", sentenció en su momento Anderson, quien culminó su disertación argumentando que Stiglitz "no puede comprender por qué la economía socialista está amañada".