El aumento exponencial de muertes por covid-19 está presionando a los servicios funerarios, pero el gremio asegura que aún no se ha rebosado su capacidad

Adriana Carolina Leal Acosta

Con la aceleración en los últimos meses del contagio de covid-19 en el país, que viene atada a la reapertura gradual de empresas, la salida a la calle de los informales, y del relajamiento de las medidas de prevención de la población; el número de muertes a causa de este virus también se ha incrementado.

En cuestión de 122 días, comparando el 16 de marzo, cuando se reportó el primer fallecido por el nuevo coronavirus, y el 16 de julio, cuando se registraban 6.029 muertos por la misma razón; el aumento, aunque controlado por la cuarentena, ha sido exponencial.

Esta situación ha provocado que la demanda de servicios de cremación también haya aumentado, pues según los lineamientos dados por el Ministerio de Salud en la materia, todos los cuerpos de personas fallecidas por covid-19 o que, incluso sin confirmar, eran sospechosos de portar el virus, deben ser cremados.

En ese orden de ideas, al comparar la cifra de decesos por covid-19 del 16 de junio, cuando el país acumulaba 1.801 muertos, y del 16 de julio, se evidencia un incremento de 4.228 personas fallecidas por esta causa. Lo anterior, a su vez, revela un crecimiento de 234% en la demanda de hornos crematorios y de servicios funerarios según las empresas del sector.

Sin embargo, de acuerdo con Beatriz Álvarez, vicepresidente del Comité Nacional de Servicios Funerarios de Fenalco y gerente de la Funeraria Gaviria, la capacidad del sector para atender esta demanda, en general, no se ha rebosado.

No obstante, explicó que solamente en Barranquilla el uso de los hornos crematorios de Puerto Colombia fue copado, incluso usándolos las 24 horas, razón por la que se dio la autorización de que en esa ciudad los cuerpos puedan ser inhumados, es decir, que pueden ser enterrados o puestos en una bóveda. Cabe señalar que la capital del Atlántico, con corte al jueves 16 de julio, acumulaba 1.224 muertos, lo que representaba 20,3% del total de fallecidos del país.

Por otro lado, Bogotá, pese a ser la ciudad que hasta el jueves sumaba más muertes por covid-19, con 1.340, lo que representaba 22,2% del total de los fallecidos del país; aún cuenta con 45% de disponibilidad de la capacidad de cremación para atender los cuerpos que se puedan registrar en adelante.

La razón es que se ha dado un trabajo coordinado entre las funerarias y la Secretaría Distrital de Salud, de modo que los hornos crematorios privados procesan los cuerpos, generalmente, de los que tenían contratados servicios funerarios con anterioridad, y los hornos distritales procesan la mayoría de los muertos.

De hecho, a medida que se ha requerido aumentar la capacidad, se ha autorizado el uso de más hornos existentes de un total de 13, entre públicos y privados que hay en la capital.

LOS CONTRASTES

  • Beatríz ÁlvarezVicepresidenta Comité Nacional de Servicios Funerarios de Fenalco

    “La orden general es cremar los cuerpos de personas que fallecieron por covid, pero cada territorio puede habilitar la inhumación cuando los hornos crematorios estén copados”

Un ejemplo es que al principio de la pandemia los fallecidos por covid-19 en Bogotá eran enviados al horno crematorio del Cementerio Serafín en el sur de la ciudad, y cuando la capacidad de este se copo, se empezó a usar un horno ubicado en Chapinero.

Álvarez calcula que en Bogotá se pueden procesar 202 cuerpos al día y que antes de la pandemia se atendían alrededor de 60 cuerpos. “Entonces, aunque sí ha aumentado el número de servicios por covid-19, dado que desde marzo hasta la semana pasada se trataban alrededor de 30 cuerpos por esta causa al día y ahora, esta semana, la cifra es de 60 cuerpos al día, todavía hay espacio para atender 82 cuerpos al día”, señaló.

La ejecutiva apuntó que el cuello de botella se da porque en algunas regiones las personas se niegan a renunciar a la posibilidad de velar a sus familiares, lo que demora el proceso por días. La otra razón es que hay tramites, como el RUF (Registro Único Funerario), que para un fallecido no covid se pueden hacer después de recoger el cuerpo, pero con un paciente del virus se tiene que hacer antes o durante el proceso, de modo que cuando aumentan los casos, aumentan las demoras.