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Merian Araujo - maraujo@larepublica.com.co

La Refinería de Cartagena (Reficar), cuya modernización en 2006 arrancó como una de las soluciones para que el Gobierno pudiera fortalecer el sector de refinación de hidrocarburos del país, se ha tornado en un panorama oscuro tanto para los empleados como para aquellos que tenían puestos sus ojos en el proyecto que pasó de US$3.400 millones a US$4.854 millones en la actualidad.

Es por es por eso que la semana pasada la Contraloría de Minas y Energía comenzó el proceso de auditoría, en el cual se piensan estudiar los retrasos en la entrega de la obra y las razones de los sobrecostos. 

Así lo dio a conocer a LR la contralora encargada de Minas y Energía, Ana María Silva, quien estuvo a cargo de instalar el proceso que desde ya está recibiendo todos los documento tanto de la empresa como de otros interesados, para evaluar la situación, desarrollar el informe y darlo a conocer el próximo 30 de noviembre, ante el Congreso de la República y Reficar.

“La auditoría comenzó hoy (viernes). Y, de manera general, se va a mirar el proyecto y el contrato de operación, para ver el cumplimiento de los términos”, señaló Silva.

Adicional a esto, también se espera que el informe de la auditoría presente los resultados sobre las razones de las huelgas de los trabajadores. En particular, por un lado, porque durante una protesta del año pasado, los empleados de la empresa aludían a la “desigualdad laboral” dentro de la antigua refinadora y la nueva. Como consecuencia, resultaron dos heridos en la jornada.

Y, por otro lado, porque la entidad no reconoce oficialmente a la Unión Sindical Obrera (USO), como la representante legítima de los trabajadores petroleros, según indicó la organización sindical.

Buenas proyecciones
Pese a este panorama, se espera que la operación de Reficar, una vez esté lista la modernización, amplíe la capacidad de procesamiento de crudos del país y le genere más ingresos a la principal petrolera en Colombia, Ecopetrol.

“El proceso no ayuda a las proyecciones”
Pese a que las proyecciones de Reficar van por lo alto, buscando pasar de un procesamiento de 80.000 barriles por día, a 160.000 barriles en el mismo periodo, tanto las protestas de los trabajadores, como el proceso de auditoría que inició la Contraloría, “no ayudan al futuro de la empresa, porque atrasan los beneficios de ésta, se ejecuta con más lentitud la inversión y, claro, se pospone la entrega de las obras”, manifestó Manuel Maiguashca, exviceministro de Minas y Energía.

Las opiniones

Manuel Maiguashca
Exviceminsitro de minas y energías

“Esta situación no ayuda en que los proyectos se concreten a tiempo, por lo que se genera incertidumbre por los resultados”.

Julio César Vera
Exdirector de Hidrocarburos de Minminas

“El proyecto se planeó para unas necesidades, pero tanto el Gobierno como las empresas pidieron cambios, debido al mercado externo”.