Comerciantes de El Poblado piden que la Alcaldía tome medidas sobre ola de atracos que han padecido en barrios emblemáticos

Rafael González

En los últimos cuatro años Medellín superó la cifra de 330 eventos, entre privados y públicos, con los que la pasada Alcaldía buscaba aumentar los ingresos por el turismo. La llegada de visitantes por esa agenda y los interesados en simplemente conocer la capital de Antioquia generan una economía que mueve más de US$500 millones al año según los cálculos de ProColombia.

Al ser el turismo un jalonador de la economía de la ciudad, a los habitantes, empresarios y comerciantes les preocupan los atracos violentos que se han disparado hasta en barrios insignia de la ciudad, como El Poblado.
Por esto, un pedido urgente de ayuda a las autoridades realizaron comerciantes del emblemático barrio y sectores como Provenza y Lalinde. Esto se dio por constantes robos a mano armada a clientes de los establecimientos y transeúntes. Según lo denunció la Corporación Barrio Provenza, en lo corrido de 2020 van 24 asaltos a mano armada, un dato cercano a dos por día.

Uno de los casos más recientes se dio en la madrugada del pasado sábado 8 de febrero, después de la 1:00 a.m., cuando un sujeto despojó a mano armada de un reloj a un cliente de un establecimiento situado en la calle 10B con carrera 36.

“Hemos recibido mucha colaboración de la Policía. Ellos hacen un muy buen trabajo, pero necesitamos que se una la Alcaldía, como veníamos haciéndolo hasta diciembre. Llevábamos 15 meses sin robos en Provenza y este año se disparó todo desde el primero de enero”, dijo Juanita Cobollo, directora de la Corporación Barrio Provenza.

Según informó la Policía Metropolitana, el hecho se dio cuando se realizaba un cambio de guardia de los agentes de esa institución que custodiaban ese sector en el cuadrante 16 de ese barrio, y se presume que en la zona hay varios informantes que avisan a los delincuentes cuando las autoridades no están cerca, y sobre las personas que tienen objetos de valor en los establecimientos.

Este hecho delictivo se dio cinco días después de que en el mismo local un grupo de mujeres fueran robadas a mano armada el domingo 2 de febrero pasado. Ese día, a las 7:30 p.m., cuando un grupo de amigas departían, se acercó a la mesa un sujeto con casco que portaba un arma de fuego y despojó a las varias mujeres de sus teléfonos celulares.

“El ladrón llegó con una pistola y empezó a pedir los teléfonos. Ya sabía cuáles eran los más costosos y solo se llevó los mejores. Es como si alguien antes le hubiera dicho quién tenía los que se tenía que robar. La gente entró en pánico y pensamos que nos podían matar en ese momento. Después salió caminando, más abajo se montó en una moto y se fue”, dice María*, quien ha sido víctima de varios robos en la zona.

Como este atraco, en este sector, en el que hay hoteles, bares, restaurantes y una presencia marcada de visitantes extranjeros, se han presentado varios robos más. Los trabajadores de la zona lo han hecho público y así lo informaron estos días a las autoridades.

LOS CONTRASTES

  • Alex CastroAnalista y consultor en seguridad

    “La capacidad disuasiva de las autoridades frente a delitos como el hurto a establecimientos es francamente débil; además, hay vacíos en toda la cadena de actividades”.

Solo en lo que se registró en enero hubo tres episodios más que tuvieron cómo víctimas a personal, clientes y propietarios de otro restaurante de la misma zona.

“Es una situación muy preocupante. A mí, a mi esposa y a unos familiares nos robaron. El modus operandi es similar. Los delincuentes llegan, caminando o se bajan de una moto. Cometen el delito y se van en segundos. Varias personas han comentado que hay carros que los esperan para recibirles las armas y el producto de sus robos. Nos sentimos completamente vulnerables”, aseguró Julio*, comerciante del sector.

El 24 de enero pasado, una turista extranjera que caminaba por el sector, donde se alojaba, fue abordada por dos personas que se bajaron de un automóvil y tras robarla fue golpeada y tuvo que ser recluida en un centro asistencial de la ciudad por la gravedad de sus heridas.

Otros residentes del sector Lalinde sostienen que transitar por las vías del barrio se volvió imposible porque los atracos son frecuentes y ya hay casos de robos en viviendas.

“Buscamos que se proteja a los residentes, empleados y a nosotros los comerciantes. Lamentablemente este sector ha venido sufriendo robos constantes y esperamos, por el bien de todos, que se le ponga cuidado por parte de las autoridades”, dijo Juan Posada, empresario de la zona.
*Nombres cambiados por seguridad de las fuentes.