Proyecto busca generar espacios para discutir las necesidades éticas, regulatorias y tecnológicas.

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co

Hace menos de dos años, el Foro Económico Mundial (FEM) puso en marcha un proyecto que busca generar espacios para discutir las necesidades éticas, regulatorias y tecnológicas de la llamada Cuarta Revolución Industrial.

El primero de estos espacios nació en marzo de 2017 en San Francisco (EE.UU.), y la escogencia de esta zona no fue por casualidad. Allí se congregan las principales empresas tecnológicas del mundo, startups, inversionistas, empresas de capital de riesgo e instituciones académicas.

El año pasado nacieron tres nuevos Centros para la Cuarta Revolución Industrial en Tokio (Japón), Beijing (China) y en Mumbay (India); el nuevo instituto, ubicado en Medellín, convertirá a Colombia en el primer punto de la región .

Pero ¿qué se entiende por cuarta revolución industrial? Este es uno de los lineamientos bajo los cuales giran varias de las discusiones actuales del Foro Económico Mundial y se refiere a la transición que vive el mundo de hoy a raíz del impacto tecnológico.

Este concepto no solamente contempla tendencias como el Internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, el Big Data y la nanotecnología, sino también la velocidad de estos cambios en la vida de las personas, la economía y los gobiernos.

Klaus Martin Schwab, presidente del FEM, ha expresado que existe un potencial enorme en la actualidad para que las compañías, gobiernos y diferentes actores de la sociedad aprovechen las bondades de un mundo con capacidad de conectar a millones de personas con el fin de mejorar la eficiencia de las organizaciones e incluso solucionar problemáticas globales que han derivado de los avances de las revoluciones industriales previas.

Sin embargo, Schwab también ha expresado su preocupación sobre la facilidad de adaptación que puedan llegar a tener las organizaciones, las dificultades de los gobiernos para implementar y regular estas nuevas tecnologías y capturar sus beneficios, y como esto puede derivar en nuevas preocupaciones en materia de seguridad, fragmentación de las sociedades o incluso un aumento de la inequidad. Allí es donde cobran importancia estos centros.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, podrán gestarse los marcos de apoyo a políticas para la transformación tecnológica en los diferentes países, y regiones, fomentando la cooperación pública, privada, académica y social.

“Los proyectos involucran a múltiples partes interesadas, incluyendo a los reguladores, para desarrollar marcos de políticas que puedan ser aplicados a través de industrias y fronteras nacionales”, explica el FEM.