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Analistas 30/08/2022

Aprendiendo de Twitter

Vicente Echandía
Diplomático

No voy a ser quien descubra que Twitter es la plataforma social en la que se destilan los odios, los amores y todas las demás pasiones de una manera desmedida. Siendo un usuario bastante pasivo, pues antes que usarla activamente tuiteando y subiendo contenido lo hago para buscar información, he encontrado que calma ese gusto que a veces me nace por ver cosas desagradables. Me refiero a las peleas encarnadas en las que usuarios de todas partes del mundo se enfrascan usando el insulto, la descalificación y hasta las amenazas para tratar de imponer su visión.

Y aunque hay cuentas y usuarios compartiendo información útil e interesante, algo que he empezado a disfrutar es la cada vez más usual sacada de tweets antiguos de varios personajes. Muchos de los mensajes tienen por titulo algo así como “para un tweet otro tweet” y básicamente muestran la incoherencia de la persona que tuiteó en un sentido en determinado momento, solo para tuitear en sentido opuesto un tiempo después. Les ha pasado a muchos, pero recuerdo en especial unos que han salido por cuenta de la senadora Piedad Córdoba y la solicitud de extradición de su hermano por nexos con el narcotráfico. No recuerdo muy bien quien escribió el tuit ni su contenido exacto, pero si mi memoria no falla, hacía referencia a la situación de la senadora y el silencio de aliados políticos que en una situación similar por la que atravesó la Vicepresidenta le habían caído sin contemplación.

Aunque el ejemplo que llamó mi atención tenía que ver con una representante de la izquierda, pasa con la misma frecuencia en la derecha. Varias veces leí trinos similares en los que le sacaban al hasta hace poco Secretario de Comunicaciones de la Presidencia, mensajes que había escrito años atrás que iban en contra de su postura actual.

Lo que encuentro simpático de estos ejemplos, más allá de donde vengan, es que demuestran como todos somos lo mismo. A pesar de las diferencias en las que nos esforzamos por amplificar, para mostrar que una u otra posición es la verdadera, al final todos terminamos iguales. Y no es nada nuevo. Hace más de veinte años, recuerdo haber leído en algún lugar que las sociedades se organizan como un todo. Esas diferencias artificiales sobre las que construimos nuestras percepciones como las de que el sector público está lleno de corruptos mientras que el sector privado está lleno de los mejores talentos, o que la izquierda está llena de comunistas anti-empresa, mientras que la derecha lo está de capitalistas voraces y abusadores, pueden ser útiles para armar idearios simplistas de bueno y malo, pero no para hacer análisis serios que nos permitan entender lo que hay debajo de lo superficial.

Lo que Twitter nos facilita con ese “para un tweet otro tweet”, es aprender que es ahí donde nos vemos reflejados como la sociedad que somos. Tratar de distinguirnos por líneas políticas, por profesión, religión o cualquier otro diferenciador artificial podrá servir en el instante para hacer un punto, pero en el largo plazo no esconde el hecho de que aquí todos estamos en las mismas. De pronto así entendemos que los problemas no vienen de ellos o de nosotros sino de todos y en cambio de echar culpas echamos para adelante.

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