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Analistas 11/03/2021

Sector astillero, una nueva perspectiva

Soraya Caro Vargas
Investigadora FIGRI Universidad Externado de Colombia

La desaceleración de la economía global implicó para Colombia a lo largo de 2020 la pérdida de miles de empresas Pyme y en consecuencia de cerca de 2,2 millones de empleos ese año. Ante el difícil escenario, el país trabaja en la reactivación inmediata de la economía. Se focaliza en industrias que permitan un mayor encadenamiento productivo local y regional así como la diversificación de la oferta exportable con agregación de valor.

El país compite por inversiones que en el mediano plazo puedan convertir a Colombia en un nodo de producción basada en el conocimiento. En ese contexto, la industria astillera aparece como uno de los sectores que mayores encadenamientos y oportunidades de especialización genera. Requiere no obstante, de fuertes flujos de inversión extranjera directa y transferencia tecnología, para cumplir con los requisitos de la demanda regional.

Según los resultados del primer estudio realizado por la Universidad Externado de Colombia y Procolombia en 2020 enfocado en las posibilidades de atracción de inversión india a Colombia, con énfasis en sectores de mayor especialización, se encontró que, la reparación y construcción de embarcaciones, pese a ser una industria emergente, es uno de los 12 segmentos en los que las inversiones indias podrían significar avances importantes para el proceso de re industrialización del país. Las razones: existe una política de Estado, que compromete a las instituciones al más alto nivel con la proyección internacional del sector. Con miras a generar cerca de 40.000 empleos en el mediano plazo, el gobierno, a través del programa denominado Proastilleros, decidió impulsar la construcción de buques al eliminar aranceles a la importación de 395 partidas de bienes y materias primas que no son producidos en Colombia y que están destinados a construir embarcaciones.

Una variable adicional cobra importancia. El levantamiento del Acta Jones, en virtud de la cual las embarcaciones de bandera estadounidense solo pueden repararse en astilleros de ese país y en Colombia. Es una condición que abre un enorme mercado en el Caribe y que le plantea al país interesantes retos en calidad y cumplimiento. La cercanía al Canal de Panamá, es un hecho geográfico a favor, además de la presencia de navieras dedicadas al transporte de petróleo y otros minerales a lo largo de la cuenca del Caribe en la que países históricamente cercanos a India son productores como Trinidad y Tobago, Jamaica o Surinam. El sector en Colombia demanda productos de 14 ramas de la industria manufacturera. Según Procolombia, producir una embarcación genera US$1,9 millones en eslabonamientos, ese suministro de bienes y servicios está garantizado por el tejido empresarial colombiano localizado en al menos seis regiones del país. Colombia cuenta con 32 astilleros, cinco de los cuales cumplen con estándares internacionales.

Colombia avanza en la implementación de una política para el sector con la determinación de convertir al país en una “ potencia bioceánica a 2030” que tome ventaja de variables como la disponibilidad de capital humano experto y la conformación de clústeres de producción de partes, piezas y de proveeduría de servicios especializados. India es una potencia industrial regional, cuyas industrias naviera y de astilleros gozan de un creciente reconocimiento por sus estándares de calidad, innovación y desarrollo tecnológico en el diseño de ingeniería y construcción de plataformas navales complejas así como, en la construcción de astilleros de última generación. Parece que es hora de encontrarnos con los indios, conocernos y sentarnos a proyectar el futuro inmediato.

Publicado en el Financial Express de India, traducido para La República.