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La felicidad del sustento de ser empleado

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De acuerdo con cifras, publicadas en distintos medios de comunicación, que miden el establecimiento de nuevos emprendimientos, la mayoría de la población de adultos, con edad para trabajar, quiere tener su propio negocio.  El Global Entrepreneurship Monitor, autoridad en estudios de emprendimiento, recientemente reportó un incremento mundial de 20%, en promedio, de la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA), en una encuesta llevada a cabo en 54 países.  Otra encuesta realizada en trece ciudades de Colombia, demuestra que el 77,6% de los encuestados sueña con tener su negocio propio.  

Visto desde otro ángulo, lo anterior apunta a un deseo masivo a no ser un empleado.  Esto es realmente preocupante.  En el mundo hay más de 4.000 millones de adultos con edad para trabajar – si se tiene en cuenta que solo 7% de los nuevos emprendimientos a nivel mundial logran consolidarse y sobrevivir más de cuatro años, esto dejaría a más de 3.500 millones de adultos ganándose la vida como empleados.

Buscar la manera para que más personas estén felices ganando su sustento como empleados representa una oportunidad para mejorar la felicidad colectiva del planeta.  El reto radica en encontrar una solución que sea relevante para el mayor numero de empleados y sostenible para el mayor numero de empresas.

Al observar de cerca las causas principales por las cuales los empleados renuncian a su trabajo, es evidente que la gran mayoría son externas, y como tal son factores que no se controlan. Entre las principales causas para renunciar, según un estudio de Ernst & Young, se encuentran: un alza de sueldo menor a lo esperado, el mal trato de un jefe, la mala comunicación por parte de la gerencia, la falta de reconocimiento, y la insuficiencia de oportunidades para crecer dentro de la empresa.

Todas son situaciones que le ocurren al empleado – no que el empleado elige para sí mismo.  Lo que sí puede elegir el empleado y en últimas controlar, es cómo responde ante esas situaciones. Este hecho nos da pistas acerca de una posible solución, que podría adoptarse masivamente – pero debemos recordar que no será instantánea.

Es importante encontrar la manera para que un mayor número de empleados controle más aspectos de su vida laboral.  Así se interrumpiría el ciclo vicioso en el cual la mayoría de trabajadores se siente víctima de un sistema porque no recibe lo que espera – luego culpa a su empleador –  terminando por dar fin a la relación laboral para acabar con su insatisfacción.  Por eso resulta tan común como impráctico el deseo de establecer un negocio propio.  

Para sorpresa de muchos, lo que se pretende plantear implica un menor riesgo que el que se asume cuando se establece una propia empresa.  El cambio requiere que los empleados tomen un rol más consciente en su vida laboral y repiensen la definición actual de empleado. Hoy se define la relación laboral de un empleado como “aquel que trabaja para otro”.   Quizás lo anterior suene como una sobre simplificación de una situación compleja, pero así se ha entendido por muchos años.  Es así que se quiere hacer un llamado a un cambio de perspectiva por parte del empleado, que de ser exitoso, le daría más control y poder frente a su empleador.

 

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