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Analistas 20/10/2023

Oportunidad democrática

Sergio Mutis Caballero
Presidente Grupo Valor

Las elecciones de mandatarios locales a llevarse a cabo el próximo 29 de octubre, han de convertirse en un referendo ciudadano. Expresión nacional desde lo local, eligiendo mandatarios que le hagan contrapeso al gobierno nacional, con liderazgos regionales fuertes.

Pues bien, los candidatos a las alcaldías de las principales ciudades, que las encuestas les favorecen, son en su mayoría líderes cívicos, candidatos con resultados en trabajo y servicio público o de gran reconocimiento y representatividad en sus ciudades. No necesariamente son la oposición a raja tabla del gobierno Petro. Sus ejecutorias pasadas y programas presentados se basan en el interés integral de sus regiones. De ser elegidos, indistinto de las diferencias políticas, tanto éstos como el gobierno central, están obligados a trabajar en armonía.

Es el caso de Char en Barranquilla y de Fico en Medellín, a quienes sus ejecutorias pasadas les abrirá el camino a la reelección. Si bien no son afectos políticamente al presidente, su compromiso por avanzar en desarrollo económico y social de sus ciudades seguirá siendo su plan. El primero les dará continuidad a tan destacados logros, con infraestructuras y oferta social en ascenso, y el segundo con un timonazo, retornará a la senda de consolidar a Medellín como eje de desarrollo, ciudad innovadora, inclusiva y sostenible.

La intención de voto en la capital favorece con gran distancia a Galán, quien se ha preparado para ser un gran alcalde, conoce a profundidad la ciudad, tiene el carácter para enfrentar la corrupción y para liderar la mejora en seguridad y movilidad. Ojalá logre ganar en la primera vuelta. De no ser así, sería interesante que Oviedo sea el otro candidato en segunda vuelta, quien se ha mantenido con gran aceptación. Bogotá debe sentirse orgullosa por candidatos que también han tenido gestiones exitosas en el pasado y en este periplo han fortalecido el debate público, Lara, Molano y Vargas.

Para Cali, que está sumida en problemas de seguridad, desempleo y vulnerabilidad económica, aunada a crisis de gobernabilidad, la intención de voto está en empate técnico entre dos candidatos que ya habían aspirado: uno que se ha mantenido fuerte, Ortiz, apoyado por la mayoría de las estructuras políticas de la ciudad; el otro en alza, Eder, opositor de la actual alcaldía, ésta con pésima calificación. Eder, de perfil gerencial, es abanderando de la recuperación de la seguridad y la inversión en su región.

En Bucaramanga, las encuestas han mantenido de primero a otro líder que ya había aspirado a la alcaldía y quien desde el Concejo ha hecho gran labor, incluido control y oposición al actual mandatario. Se trata de Beltrán, líder probo, cercano a las necesidades de la ciudadanía, cuyos programas de seguridad, educación, servicios sociales y región competitiva, han calado. Algunos de sus contendores podrían también ser buenos alcaldes; destaco a Consuelo Ordóñez, mujer preparada, valiente y de vida pública pulcra.

Se vislumbran próximos alcaldes de origen cívico, gerentes y de ideología de centro. ¡Gran oportunidad para fortalecer la democracia!

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