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Ciudades sostenibles

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El objetivo de desarrollo urbano sostenible es un desafío inaplazable. Las urbes del mundo, donde vive más de 60% de la población (cerca de 75% de los colombianos habitan en centros urbanos), están obligadas a la eficiencia energética, al mejor aprovechamiento del agua, al aumento del espacio público útil, a planear para que la acelerada urbanización sea ordenada y, a desarrollar las infraestructuras que le den oferta de servicios y calidad de vida a los ciudadanos.

Desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) los países allí representados están alineados con el reto de desarrollar ciudades sostenibles. Uno de los componentes es el Programa Acelerador de Eficiencia Energética en Edificaciones – BEA. Alrededor de un cuarto de la demanda de la energía global, proviene del sector de la construcción. A su turno el transporte es el mayor emisor de gases.

Entonces, la edificación debe ser sostenible, entendida como el conjunto de medidas en diseño y construcción que permiten alcanzar los porcentajes de ahorro de agua y energía. Ahorro que contribuye a la sostenibilidad y competitividad de su ciudad y, a que los hogares y las edificaciones diferentes a vivienda, ahorren consumo de servicios públicos. Es decir, se busca mejorar la calidad de vida de sus habitantes y actuar con responsabilidad económica, social y ambiental.

La sostenibilidad nace desde el planeamiento urbano y regional. Luego, se busca que las construcciones estén en sincronía con el sitio, si es cálido o frío, húmedo o seco, el tipo de edificación, que se hagan con energía y materiales de un modo eficiente; y ya concluida, su uso genere los ahorros mencionados, proveyendo confort y salud a sus usuarios.

Pues bien, desde el Ministerio de Vivienda se expidió la Resolución 549 de 2015, que obliga a las nuevas edificaciones a efectuarse con unos parámetros de construcción sostenible para que los usuarios ahorren agua y energía. Los ejes para construir de manera sostenible son, el suelo, los materiales y por supuesto que ciertamente se ahorre como mínimo 10% de consumo de agua y 15% de energía.

Esta medida que ya es obligatoria, es letra muerta para las construcciones de origen informal que representan cerca de la mitad de las que se edifican en Colombia.

El esfuerzo empresarial para lograr la mejora de las construcciones requiere sobrecostos. La sociedad pierde los ahorros con la informalidad. Hoy construir Vivienda de Interés Prioritario (VIP) formal, se hace sin margen e incluso a pérdida, lo que no soportaría más cargas. Quizás llegó el momento de pensar en subir el tope del valor de la VIP a 90 smlmv e incluso, la Vivienda de Interés Social VIS hasta 135 smlmv, creando VIS Sostenible hasta 150 smlmv (dos tipos de tope VIS).

El Distrito Capital, dentro del actual ajuste al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), con el apoyo del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) y actores de primer orden, a través del programa BEA en Bogotá, está socializando un estudio que podría hacer realidad un protocolo de implementación de la resolución 549/15 que podría usarse en nuevas construcciones y masificar mejores prácticas bajo estrictos parámetros de costo – efectividad. Es necesario tener incentivos efectivos para apuntalar este propósito.

Así, Bogotá planea el camino para ser una ciudad-región sostenible.

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