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Analistas 09/10/2018

¿Por qué Colombia tiene una economía encajonada?

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

La era “moderna” del desarrollo mundial siempre ha postulado que la ubicación geográfica cercana a los mares resultó clave a la hora de promover el comercio transoceánico y la innovación naviera. Desde el imperio persa, pasando por el romano y llegando al siglo de oro español-lusitano, ha sido evidente la importancia de los puertos en el comercio internacional.

Fue la osadía, por ejemplo, del portugués Magallanes la que permitió conquistar “las especias” (condimentos) en las Islas del Asia-Pacífico. Para lograrlo, ideó circunvalar el globo terráqueo por el estrecho que lleva su nombre en la Patagonia de Argentina y Chile, llegándole por ese otro camino a las Islas Molucas, cerca de Filipinas (donde pagaría con su vida al enfrentarse con los nativos de la zona).

Pero ni Colón ni Magallanes fueron los primeros en aventurarse por la hoy América, pues se sabe ahora que Zheng-He, partiendo desde la China, había hecho algo similar en los años 1300-1400. Se requirió que los portugueses reinventaran los navíos-carabelas, de mejor maniobrabilidad, para lograr el “redescubrimiento” de América unos 200 años más tarde a manos de Colón y Magallanes.

El premio nobel de economía Arthur Lewis argumentaba que la posición geográfica era crucial. Esto no solo por el tema comercial (antes señalado), sino porque aquellos pueblos ubicados en zonas diferentes a las del trópico tuvieron que innovar para sobrevivir los drásticos cambios climáticos.

Sin embargo, los politólogos modernos ahora le dan excesiva preponderancia al tema “institucional” respecto de la importancia geográfica y cultural, lo cual ha generado un gran debate al interior de las ciencias sociales, incluyendo la economía.

Lo factual es que Colombia ha fracasado en la diversificación exportadora. A este respecto se ventilan tres tipos de hipótesis, tal vez complementarias: i) elevados impuestos corporativos; ii) inseguridad jurídica; y iii) el llamado “costo Colombia”, referido a la pérdida de competitividad que implican los sobrecostos laborales, energéticos y de transporte.

Independientemente de las ponderaciones que gobernantes y empresarios le quieran asignar a los problemas antes señalados, la canasta exportadora del país continúa concentrada en commodities en 70%.

Dado el revés en los términos de intercambio del período 2014-2017 se ha producido una lenta modernización del aparato productivo, por cuenta de la contracción en importaciones de bienes de capital.

Los observadores del exterior se preguntan cómo puede ocurrir esto en un país que tiene 1.600 kilómetros de costas sobre el Atlántico y otros 1.300 kms de costas sobre el Pacífico. En general, Colombia se tipifica como “la mejor esquina de América Latina”, lo cual da para concluir (al menos superficialmente) que entonces el factor geográfico no puede ser la explicación de ese fracaso exportador.

Y, efectivamente, se encuentran otros factores institucionales que darían para concluir sobre su preponderancia negativa respecto de los supuestos factores geográficos favorables. Se argumenta, por ejemplo, que la Rama Judicial es inoperante y legalista, siendo caracterizada recientemente como “Kafkiana”.

También resulta válido argumentar que esas costas podrían llegar a sumar, pero que las abultadas cordilleras han ganado la partida y ellas nos mantienen como un “país-geográficamente-atrapado” (lo que se conoce como un... land-lock-economy, tipo Bolivia).

Bien podría concluirse que somos una “economía atrapada cuando se constata que 50% de nuestra producción, ubicada en Bogotá-Cundinamarca y Medellín-Antioquia, está a no menos de 1.000 kms del puerto más cercano al norte y a unos 500 kms al oriente, pero teniendo que remontarse dos veces unos 4.000 metros de cordilleras”.

No en vano, Colombia era caracterizada como “el Nepal de Suramérica”, lo cual sigue siendo cierto si lo medimos por indicadores de apertura comercial (ver gráfico adjunto), donde el costo de fletes duplica el de países referentes, como Chile o Perú.