Analistas

Mercado laboral global: tasa de desempleo y participación laboral

La secuela más notoria de la Gran Recesión (2008-2013) fue el alto y persistente desempleo, especialmente en el mundo desarrollado. Y la secuela de la recuperación (2014-2017) ha sido la lenta transmisión de alzas salariales para el grueso de los trabajadores. ¿Por qué si la tasa de desempleo abierto ha logrado caer a niveles tan bajos como 4,2% en EE.UU. (inferiores a la tasa Nairu de 4,5%), los reajustes salariales tan solo crecen 0,8% real? Descifrar este rompecabezas implica analizar en detalle la evolución de la Tasa Global de Participación (TGP) y la estructura poblacional del mercado laboral.

Es bien sabido que la dinámica de la TGP ha estado afectada estructuralmente por el retiro laboral temprano de los llamados baby-boomers en EE.UU., sufriendo muchos de ellos su obsolescencia tecnológica. Además, el rezago en los salarios reales refuerza los retiros tempranos. Veamos cómo se ha afectado dicha participación laboral.

Estados Unidos: Si bien la generación de empleo ha estado creciendo a ritmos dinámicos de 1,7% anual en 2010-2017, el descenso en la TGP ha reforzado la reducción del desempleo de 10% hacia 4,2% actual. El gráfico adjunto ilustra cómo la TGP ha descendido de los niveles pre-crisis de 66% hacia 63% en 2017 por cuenta de las “pensiones tempranas” (antes señaladas). Esto, a su vez, tendrá un negativo impacto sobre la productividad multifactorial a futuro, especialmente si se frena el beneficio migratorio de capital humano altamente calificado.

Sin embargo, ese factor demográfico parece explicar solo 1,5% de dicho descenso de la TGP, según estimaciones del BLS. Otro factor adicional que debe tenerse en cuenta es la menor participación de los jóvenes, cuya TGP ha descendido de 59% a 56% en la última década (con tasas de desempleo del 9,6% actualmente). Allí han jugado factores como: i) la creación de empleo se ha focalizado en los extremos de los muy poco capacitados (sector agrícola y de servicios básicos) o de los muy capacitados, por lo que la clase media (compuesta por un gran número de jóvenes) ha venido siendo castigada; ii) los mayores retornos de la educación, explicando cerca de 10% de la reducción de la TGP, al postergar su ingreso al mercado laboral; y iii) los menores requisitos para acceder a programas de asistencia social como el de “cupones de alimentos”, el cual antes de la crisis financiera aplicaba solo por 3 meses para los jóvenes sin hijos vs. ilimitado actualmente.

Europa: Contrario a lo observado en EE.UU., Europa ha mostrado aumentos en su participación laboral de 70% a 73% en la última década. Ello explica, en parte, la menor corrección del desempleo en la Zona Euro, ubicándose todavía cerca de 9% en 2017 (vs. 7,5% en 2007).

Dicho aumento en la fuerza laboral obedece principalmente a que la población mayor (55-64 años) ha venido aplazando su retiro del mercado laboral, ante la necesidad de generar más ingresos frente a una mayor esperanza de vida (80 años vs. 79 años en EE.UU.). En Europa, esto ha causado un incremento de la TGP en adultos mayores de 47% a 60% en 2007-2017. Por el contrario, la TGP de los jóvenes registra disminuciones de 44% a 41% en la última década.

Esto último resulta aún más preocupante teniendo en cuenta que los jóvenes sufren mayores tasas de desempleo (19% vs. 9% de tasa general), probablemente por su menor “entrenamiento” y los elevados costos de enganche. Esta situación es angustiante en los mercados laborales “sobreprotegidos” de Europa. Por ejemplo, en Francia los jóvenes enfrentan tasas de desempleo de 23% vs. 9.8% de tasa general. De allí, la importancia de que Macron tenga éxito en su nueva tarea de flexibilizar el mercado laboral de los jóvenes, extendiendo su jornada laboral y dejando en libertad al comercio francés de decidir si quiere o no trabajar los festivos.

Colombia: En la última década, la dinámica del mercado laboral colombiano se había caracterizado por descensos en el desempleo acompañados por aumentos en la participación laboral. En efecto, la tasa de desempleo se había reducido de niveles de 11% en 2007 hacia 9,7% actual; mientras que la TGP ha ascendido hacia el actual 64% frente a 58% de 2007. Esta buena dinámica estuvo apalancada en el satisfactorio desempeño de la economía (disfrutando de crecimientos potenciales de 4,5%).

De forma similar, el mercado de los jóvenes ha exhibido disminuciones en la tasa de desempleo (pasando de 19% a 16,6% en la última década), al tiempo que ha subido su participación laboral de 53% a 58,2%, a diferencia de lo observado en EE.UU. y Europa.

Sin embargo, el ciclo macroeconómico bajista que estará experimentando Colombia a lo largo del quinquenio 2015-2020 estará poniendo en riesgo la sostenibilidad de estos progresos sociales. Ello es aún más relevante para los jóvenes, quienes enfrentan desafíos laborales. Por esa razón, resulta relevante trabajar en: i) flexibilizar el mercado laboral, reduciendo costos no salariales de sus niveles actuales cercanos a 50%, ahondando sobre lo alcanzado en la Ley 1607 de 2012; y ii) mejorar la calidad y cobertura educativa, donde preocupa que la población con acceso a jornada única en educación pública solo sea de 16% y que la cobertura en educación superior ascienda a 52% (con solo 20% accediendo a estudios vocacionales-tecnológicos).