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Índice de sufrimiento macroeconómico de los jóvenes

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Sergio Clavijo - anif@anif.com

*Con la colaboración de Carlos Camelo

Recientemente presentamos los resultados de nuestro Índice de Sufrimiento Macroeconómico (ISM), definido como (inflación + desempleo) - (crecimiento económico), para la primera mitad del mandato del presidente Duque (2019-2020). Reportábamos que nuestras previsiones implican una leve recuperación del ISM (promediando 11,6%) respecto del cuatrienio de Santos II (13%), aunque ello significa un ligero retroceso frente al resultado de 2018 (11,4%).

En esta ocasión analizaremos el ISM para el caso específico de los jóvenes, quienes suelen, a nivel global, enfrentar tasas de desempleo que duplican las del promedio nacional. ¿Cómo les ha ido a los jóvenes en Colombia durante 2018-2019 y qué deben esperar para el año 2020?

Esta variante del ISM tiene en cuenta: i) el incremento real del SML como proxy del crecimiento de los ingresos de los jóvenes, pues su salario medio bordea 1-1,2 SML (frente al del mercado total de 1,4 SML); ii) la inflación de los ingresos bajos calculada por el Dane (teniendo en cuenta el mencionado salario medio juvenil); y iii) el desempleo de la población entre 14 y 28 años, cuyos niveles usualmente casi duplican el del total (especialmente en los países desarrollados), probablemente por su menor “entrenamiento-experiencia” y los elevados costos de su enganche laboral.

Como veremos, el ISM de los jóvenes sigue la tendencia del ISM total, ubicándose en niveles mínimos de 18,5% durante la Administración Santos I (2011-2014), aunque ese nivel es significativamente superior al 11,6% reportado a nivel de la población total. Dicho ISM de los jóvenes mostró un deterioro hacia 19,9% durante Santos II (2015-2018). La buena noticia es que se ha recuperado hacia 18,5% en el inicio de la Administración Duque (2019-2020). En promedio, el ISM de los jóvenes ha venido superando al de la población general en 9 puntos porcentuales (pp).

Este mayor sufrimiento macroeconómico de los jóvenes ha ido de la mano del inconformismo “millennial” y su marcada actitud antiestablecimiento. De allí la importancia de impulsar medidas de flexibilización laboral que promueven la absorción de este tipo de mano de obra, tales como: i) permitir que durante tiempo limitado aquellos jóvenes con edades inferiores a los 25 años puedan recibir formación pertinente para su trabajo y, a cambio de ello, los empresarios podrían pagarles salarios de 75% del SML (por un período no superior a 1 año); y ii) medidas que abaraten los costos no salariales, los cuales todavía tienen un multiplicador de costos de 1,5 veces por encima del salario contratado.

El gráfico adjunto muestra el ISM para los jóvenes, donde se observa que llegó a mínimos de 18,5% durante Santos I (2011-2014), frente al pico de 23,7% observado durante Uribe II (2007-2010). Ello respondió a: i) los mayores crecimientos del SML de 1,7% real anual, gracias a las ganancias en Productividad Laboral (promediando un 2,1% anual); ii) la disminución de la tasa de desempleo juvenil hacia 17,2%; y iii) una inflación que se ubicó en la meta puntual del Banco de la República-BR (3%).

No obstante, bajo el periodo Juan Manuel Santos II (2015-2018) se tuvo un deterioro en dicho ISM de los jóvenes hacia 19,9%.

Esto por cuenta de: i) los menores incrementos del SML-real, en línea con las reducciones de la PL hacia niveles prácticamente nulos; ii) los elevados niveles de desempleo juvenil, promediando 16% (vs. la media nacional de 10,3% a nivel urbano); y los desbordes de la inflación durante 2015-2016, convergiendo a 3,2% solo al cierre de 2018.

¿Qué deben esperar los jóvenes durante el horizonte 2019-2020? El ISM de los jóvenes estaría promediando 18,5% (vs. 19,9% bajo Santos II), cifra similar a la de 2018. Lo anterior estaría explicado por un menor crecimiento del SML-real, suponiendo que el gobierno no repite el error de haberlo incrementado en +2pp por encima de la Regla Universal en 2019. Aquí estamos descontando que la inflación se mantiene en el rango-meta y algún alivio del desempleo juvenil resultante de la aceleración del crecimiento económico hacia 3.3% en 2020.

Sin embargo, dicho ISM juvenil continuaría con una brecha superior en 9pp frente al ISM total. De allí la urgencia de adoptar las medidas de flexibilización laboral, especialmente para los jóvenes (según lo arriba señalado). Cabe recordar que la población joven es la más asediada por el desempleo, pese a registrar una Tasa Global de Participación más baja (58,1% en 2015-2019 vs. la nacional de 64,2%).

En síntesis, la Administración Duque haría bien en propender por: i) flexibilizar el mercado laboral, reduciendo los costos no salariales desde sus niveles actuales cercanos a 50%, profundizando en lo logrado con la Ley 1607 de 2012; ii) implementar un SML diferencial para los jóvenes menores de 25 años en período de aprendizaje (equivalente a 75% de 1SML), por un período máximo de un año; y iii) crear alternativas profesionales en la secundaria para que los estudiantes puedan escoger entre el bachillerato clásico y una opción vocacional, donde será fundamental evaluar la calidad y pertinencia de dichos programas vocacionales.

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