Analistas

Brexit y costos al sistema financiero global

Aún está por verse la capacidad de Europa para ofrecer centros financieros alternativos a Londres

Con la reciente activación del artículo 50, se han puesto en marcha las negociaciones de abandono del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Esto ocurre en un delicado momento político para la Administración May. Si bien el cronograma dicta completar dicho Brexit antes de marzo de 2019, las multinacionales han venido acelerando el proceso, pues deben definir sus estrategias de nuevo mercadeo en 2018.

Se trata de un proceso complejo, especialmente para el sector financiero global, pues las licencias de operación bancarias implicarán abandonar numerosas oficinas en Gran Bretaña. A pesar de las diatribas populistas de los “Brexiteers”, la economía del Reino Unido estará perdiendo cerca de un punto de crecimiento potencial por cuenta de este expediente de heridas auto-infligidas, mientras que se estima que la UE perderá cerca de 0,3 pp en su crecimiento potencial. Es un claro ejemplo de un pierde-pierde global, por desconocer las lecciones de comercio internacional que nos dejó David Ricardo, hace cerca de 300 años, a través del teorema de “la ventaja comparativa”.

Al margen de las pérdidas del sector agrícola y del eventual desinfle de la burbuja hipotecaria en Gran Bretaña, es indudable que el sector financiero tendrá las mayores pérdidas en su crecimiento potencial. Se ha estimado que Gran Bretaña experimentará pérdidas cercanas a los 100.000 puestos de trabajo en el sector financiero; donde la mitad de ellos ocurrirá durante 2017-2018.

La relación cartera crediticia/PIB del Reino Unido bordea un 170% del PIB (incluso después del desapalancamiento pos-Lehman). Esta cifra supera a Alemania (134% del PIB) y Francia (155%); pero estos dos últimos serán los grandes beneficiados con el Brexit-financiero, ver gráfico.

La emigración bancaria de Gran Bretaña es un secreto a voces, donde ya es evidente que los bancos de la UE han venido reduciendo su exposición al Reino Unido, tanto en sus pasivos como en sus activos (cartera y derivados). Estos últimos con importantes riesgos de limbo legal en sus neteos y cumplimiento.

Migración bancaria

Varios bancos globales han mostrado su intención de reaccionar al Brexit mediante relocalizaciones desde Londres hacia Europa. Allí los casos más recientes han provenido de Goldman Sachs (probablemente dividiéndose entre Frankfurt y París), sumándose a lo actuado por Nomura, Morgan Stanley y Standard Chartered. Ya mencionamos cómo todo ello podría estarle costando unos 100.000 puestos de trabajo a la City de Londres.

Nótese cómo dicho éxodo laboral proviene de la pérdida de las llamadas licencias bancarias tipo “pasaporte”, las cuales hasta ahora le han permitido a los bancos con domicilio en Inglaterra operar libremente en toda Europa. El grupo negociador de la UE ha sido claro al recalcar que el Brexit implica perder dichas “licencias-pasaportes”. Así, los bancos de Reino Unido dejarían de tener acceso preferencial al mercado europeo y, en el mejor de los casos, obtendrían licencias similares a las que se tienen con Estados Unidos o Singapur. Financieramente, esto es más oneroso, pues estarían sujetos a requerimientos de capital local en dichas subsidiarias, con lo cual se busca evitar enroques de garantías con sus casas matrices.

A pesar de todo lo anterior, aún está por verse la capacidad de Europa continental para ofrecer centros financieros alternativos a Londres. No es claro todavía cómo Frankfurt, Ámsterdam o París lograrán replicar las ventajas comparativas de Londres en lo referente a infraestructura de mercado de capitales, capital humano o incluso horarios de negociación.

Migración de poder supervisor

La otra arista de migración financiera derivada del Brexit proviene de la pérdida misma de la burocracia regulatoria y de supervisión del sistema financiero (y el poder que ello implica). En las últimas semanas la burocracia de la UE ha decidido trasladar la sede del supervisor bancario (European Banking Authority, EBA) desde Londres hacia París, a pesar de las voces de protesta por parte del Reino Unido. Dicha pérdida de poder supervisor viene a agravar lo ya actuado en el caso del mercado de capitales, habiéndose relocalizado (también en París) la sede del supervisor de los mercados financieros (European Securities and Markets Authority, Esma).

Dichas ganancias burocráticas de París constituyen una doble victoria política para la Administración Macron. No solo ganó el renombre de ser la sede de los principales supervisores financieros del continente, sino que dejó por el camino a rivales de gran calado (Frankfurt, Viena y Ámsterdam, entre otros candidatos).

En síntesis, a pesar de la constante “negación” de los evidentes costos de dejar la Unión Europea por parte de la Administración May, la UE se ha parado en firme… “Brexit means Brexit”… No solo en el campo migratorio (perdiendo los permisos de trabajo) y comercial (sin acceso al mercado común europeo), sino también en el sistema financiero (con revocación de las licencias bancarias tipo-pasaporte). Lo que va quedando claro es que dichos “cantos de sirena” independentistas terminan en estos expedientes de heridas auto-infligidas de menor bienestar para la sociedad (muchas veces manipulada por falsas verdades de políticos con dudosas intenciones).